lunes, 22 de mayo de 2017

Pensamiento débil de la izquierda versus neoliberalismo socialdemócrata: Macron como ejemplo


En la construcción del pensamiento individual, pocas veces reflexionamos, sobre las concepciones inducidas desde el exterior que influyen en las bases de construcción de nuestras ideas y esto, que siempre formó parte del debate sobre el saber histórico, recobra especial importancia ahora en los momentos más álgidos del desarrollo de la “producción” de la información mediante la telemática, por la cantidad y el servicio que presta dentro de la lucha de clases, a la construcción de una subjetividad de masas, de apoyo al sistema político hegemónico neoliberal. Instrumentos empresariales mediáticos de nulo carácter ético, democrático o profesional, al servicio del imperialismo decadente global.
Muchas personas son conscientes de que la crisis que provocó la implosión de la burbuja inmobiliaria del 2008 en Estados Unidos, la absorbieron los eslabones económicos y sociales más frágiles del extrarradio global, a través de los tratados de libre comercio y circulación monetaria, impuestos por el neoliberalismo conservador y socialdemócrata (como el euro por la Europa de los mercaderes) Pero mediáticamente tejieron la duda social para recuperar el capital perdido, con el infundio del mito inculcado a las masas de que estas políticas de austeridad y recortes son para salvar el estado de bienestar,  base del pacto social del proyecto europeo histórico. Ocultando mediáticamente la cúpula neoliberal el proceso que están perpetrando, de acumulación de capital por explotación y desposesión de las clases trabajadoras, para enfrentar la crisis global del sistema capitalista de producción y para la confrontación militar con las potencias emergentes. Las guerras que vemos y conocemos.
Pero las políticas austericidas para superar la crisis global, han tenido consecuencias para el proyecto ideológico y político bipartidista de la oligarquía neoliberal, dirigida desde el FMI y la OTAN, basada sobre una supuesta competencia entre la línea conservadora y socialdemócrata, base del bipartidismo histórico y de hegemonía en la derecha y la izquierda social. Política que salta por los aires públicamente con la formación de un gobierno de izquierdas en Grecia en el 2015 por YIRIZA. Previamente se asoma con el triunfo de Podemos en España en las europeas del 2014 y paralelo a esto, el auge del populismo de derechas del FN de Lepén en Francia o el Grillo en Italia, entre otras expresiones populistas en el resto de Europa (siendo el fenómeno global al ser la crisis del sistema capitalista de producción global) Esto quiere decir, como se está demostrando en todos los países que se convocan elecciones, que la estrategia del bipartidismo neoliberal bajo la apariencia conservadora y socialdemócrata, salta por los aires. Lo vemos en países como EE.UU., Gran Bretaña, España, Italia o actualmente Francia.
Pero el neoliberalismo proyecta nuevos ejes de dominación ideológica del pensamiento débil. Si bien la crisis del neoliberalismo afecta a las dos patas, las principales consecuencias las está sufriendo hasta ahora el proyecto neoliberal socialdemócrata, porque allí donde surgen proyectos populistas nacionales de izquierdas son barridos literalmente, como vemos en Grecia, España o más recientemente Francia, al estar situada la contradicción antagónica de clases actualmente, entre el proyecto popular nacional de izquierdas y el proyecto global neoliberal austericida. Pero donde no han triunfado ni han roto con el neoliberalismo como en EE.UU o Gran Bretaña, todo funciona dentro de la entente entre las dos patas del neoliberalismo y el populismo de derechas. Pero la debacle neoliberal socialdemócrata en Francia, aporta nuevos datos con un gobierno de concentración neoliberal en un solo partido, con todos los formatos políticos neoliberales de izquierda, centro y derecha.
Como nuevas estrategias tenemos, que el populismo de derechas es proyectado entre las masas por los medios de comunicación neoliberales (o sea todos los principales) como proyectos fascistas, xenófobos, homófobos…. situándolos como los principales enemigos de la humanidad, para concentrar todo el voto democrático, progresista y de izquierdas en las candidaturas neoliberales, como únicas defensoras del estado de bienestar y libertades, situando al populismo de izquierdas a la misma altura totalitaria. Pero al tiempo ocultan, que todas las tendencias sociales racistas, antimigratorias y muros, han sido provocadas por el neoliberalismo desde los años setenta, por las intervenciones en los países en desarrollo, provocando millones de muertos por guerras y hambrunas, que han obligado a millones de personas a abandonar sus casas y sus países, potenciando fascismo y xenofobia al no haber en occidente trabajo, comida y casa para todas las personas, cayendo en la superexplotación por los empresarios y la exclusión social y la miseria, reflejo de lo que representa socialmente la alternativa neoliberal.
La creación por el neoliberalismo de una subjetividad de masas sobre el populismo de derechas como proyectos fascistas, sirve para ocultar en la división de la oligarquía, a un sector nacional que busca el proteccionismo económico y el estado burgués como instrumento para superar la crisis global. Lo que homologuemos de estas fuerzas populistas de derechas con el fascismo histórico, debemos hacerlo desde su práctica política violenta, xenófoba o homofóbica, porque literalmente en estos temas, el Partido Popular de España es más reaccionario que el Frente Nacional francés de Lepén. Es más, podemos añadirle al PP, que a esa falta de defensa de los valores democráticos de igualdad, la justificación política que dan al golpe militar fascista y genocida de 1936, triunfante por el apoyo económico y militar de la Alemania nazi y la Italia fascista, por el boicot que está haciendo a la ley de memoria histórica y por la política económica y social austericida que ejecuta. Lo mismo de muchos otros partidos conservadores neoliberales como el alemán de Merkel o los republicanos de Bush. Solo desde un pensamiento débil, que no parte de un análisis propio de la realidad concreta y que hacen suyo por la comodidad de la delegación política, la historia mediática del neoliberalismo como el sistema económico menos malo conocido, se podrá pensar que Macron como neoliberal socialdemócrata, defenderá el pequeño estado de bienestar que aun nos queda, para la clase obrera.
Vimos en las elecciones de EE.UU a los neoliberales de Obama y la Clinton, junto con los neoliberales que perdieron ante el republicano Trump, que para mantener su política guerrerista y genocida, hicieron una campaña mediática de descrédito y encumbramiento de un Trump fascista, xenófobo, homófobo…. reescribiendo la historia y achacándole todas las políticas de restricción de inmigrantes y muros construidos por ellos y culpabilizándolo del racismo creciente en EE.UU. Ocultando que estas fueron consecuencias de las políticas practicadas por sus políticas neoliberales genocidas. Con más claridad lo vemos en Francia, donde los neoliberales han construido un muro mediático, con la consigna del no pasarán, para parar un supuesto fascismo del FN de Lepén, el cual expulsa a todo el que demuestre simpatía o defensa pública del fascismo, que reconoce el divorcio y el aborto como un avance para la mujer dentro de un republicanismo laicista y critica la intervención francesa en Siria. Aún así los poderes mediáticos, no lograron parar el fenómeno Mélenchon, que era el objetivo fundamental, ni encumbrar el triunfo de Macron, que queda muy por debajo de Chirac en el 2002, que compitió también contra la extrema derecha saliendo elegido por el 62% de los inscritos y Macron solo por el 43% de los inscritos.  
Sectores de los que conforman el pensamiento débil de la izquierda, suscribieron públicamente cantos para aupar al neoliberal Macron a la presidencia, tomando opción en una pelea entre representantes de la oligarquía francesa, para parar al fascismo. ¿Pero realmente el viejo fascismo, marginal, mercenario y subvencionado desde las instituciones neoliberales y empresarios como en Grecia al Amanecer Dorado, para repartir comida al patrio y boicotear a la izquierda o como en España, para bloquear la embajada venezolana son algún problema? O él mismo representa al nuevo fascismo, imperialista y genocida en lo económico, político e ideológico (Nota 1) Lo demuestra  el que dirigentes y cuadros neoliberales socialistas, conservadores y centristas, se decantan por la entrada en el nuevo partido sin estructura ni historia. Valls, primer ministro socialista neoliberal francés junto con Juppe, candidato conservador neoliberal a la presidencia así lo hacen, visualizando el fin del bipartidismo neoliberal con la creación mediática de un enemigo superior para la humanidad, que motive la confluencia del voto en ellos de un amplio espectro social burgués, democrático y progresista. Pero que dará continuidad a la Europa euroalemana, antidemocrática e imperialista, fortaleciendo como ha prometido en público al poder oligárquico en su triunfo, las políticas austericidas y la intervención imperialista para defender sus intereses coloniales en África y Oriente Medio y con la OTAN, la confrontación militar con China, Rusia y resto de potencias emergentes, bajo la dirección política y militar de los EE.UU.
Pero, poco a poco los sectores sociales van superando el prejuicioso pensamiento débil, por la fuerza de la unidad de la izquierda popular, de ahí el gran acierto de Mélenchon de no pronunciarse por el voto a Macron como representante de la oligarquía imperialista neoliberal, en competición electoral con la oligarquía conservadora proteccionista. Lo vemos con Jeremy Corbyn en Gran Bretaña, asumiendo la nueva realidad del brexit desde la perspectiva de los intereses generales del pueblo y no de la City, rompiendo con el pensamiento débil construido desde el laborismo neoliberal de Tony Blair, con un programa de nacionalizaciones y recuperación de los derechos sociales de la clase trabajadora o con Bernie Sanders en EE.UU, sacudiéndose el yugo neoliberal imperialista de la demócrata Clinton y  Obama, por una opción de clase trabajadora y socialista.
Lo vimos también en la última campaña electoral española, con el rechazo de Unidos Podemos a la propuesta de un gobierno con el PSOE y Cs, bajo un programa neoliberal previamente cocinado por el neoliberalismo socialdemócrata del PSOE, que prefirió con su abstención a un gobierno corrupto de la extrema derecha de Rajoy a una alianza popular de izquierdas o donde el actual candidato por la izquierda a la secretaría general Pedro Sánchez, ha superado al aparato neoliberal y poderes mediáticos del PSOE, donde solo le falta decidir si rompe públicamente con el pensamiento débil ligado al neoliberalismo con todas las consecuencias o sigue repartiendo el mantra, de que Unidos Podemos fue quien negó el gobierno de izquierdas alternativo al neoliberalismo conservador.


(N1) http://epuntorojo.blogspot.com.es/2017/03/notas-para-romper-ideologicamente-con.html
                                                                                                                       Mayo de 2017
Alonso gallardo militante comunista por la confluencia popular          
 
 
 
 

miércoles, 17 de mayo de 2017

La Ruta de la Seda desafía guerras y conflictos


                                                04/05/2017 :: Asia



                                             x Raúl Zibechi

El mejor camino para que una transición de la decadente hegemonía estadounidense hacia una asiática se realice sin una guerra nuclear

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La principal política global china consiste en la Ruta de la Seda,    capaz  de unir el centro productivo del mundo con Europa. Pero la ruta es mucho más que el eje de una política comercial ambiciosa: es probablemente el mejor camino para que una transición de la decadente hegemonía estadounidense hacia una asiática se realice sin una guerra nuclear.

El ambicioso proyecto chino (cuyo nombre completo es Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda) consiste en realidad en cuatro rutas: tres de ellas conectan China con Europa y otra con Asia Central y el Sudeste Asiático, a través de los más diversos medios de transporte, sobre todo ferroviario y marítimo. La ruta atraviesa 60 países en tres continentes y busca facilitar mayores flujos internacionales de comercio y capital, tomando como eje la enorme producción industrial china. El proyecto involucra el 75% de las reservas energéticas del mundo, el 70% de la población del planeta y llegaría a generar el 55% del PIB mundial.

Si se observa el mapa con el trazado de las rutas, surgen una serie de interrogantes, ya que la región está plagada de conflictos y guerras creadas por 'alguien' a quien le interesa impedir el flujo de mercancías desde y hacia China.

La parte marítima de la Ruta de la Seda atraviesa dos espacios de gran valor estratégico: el mar del Sur de China, en permanente disputa con EEUU y sus aliados y donde China ha construido una decena de instalaciones militares en arrecifes que convirtió en islas, y el estrecho de Malaca, un largo pasillo entre Indonesia, Malasia y Singapur, que une nada menos que el océano Índico con el mar del Sur de China.

Aunque no se lo menciona con la frecuencia de otros puntos estratégicos, el estrecho de Malaca tiene 800 kilómetros de longitud, un ancho de entre 50 y 320 kilómetros pero apenas 2,8 kilómetros en su punto más angosto, el estrecho de Philips, en el estrecho de Singapur. Es la principal vía de abastecimiento de petróleo de dos de los principales consumidores mundiales, Japón y China. Más de 150 barcos pasan a diario por ese largo pasillo que tiene un valor estratégico similar al canal de Suez.

Los otros brazos de la Ruta de la Seda presentan dificultades similares, sólo que éstas no son naturales, sino políticas y geopolíticas. El brazo norte ingresa en Rusia en dirección a Europa pero debe pasar por fronteras 'calientes' como la de Polonia. por no mencionar trazos alternativos como Ucrania.

Sin embargo, la vía más compleja es la que atraviesa Kazajistán para luego internarse en Pakistán o Afganistán, luego seguir por Irán-Irak para continuar por Turquía hasta Europa. Dos de los brazos más importantes de la Ruta de la Seda pasan por Medio Oriente (el marítimo y el que atraviesa Turquía). Lo que permite comprende el desarrollo de algunos conflictos en los últimos años. En suma, que para llegar al centro de Europa las mercancías deberán sortear conflictos intensos, si es que llegan.

Hay aspectos de la Ruta de la Seda tanto o más importantes que el comercial. China espera invertir 1,4 billones de dólares en las obras de infraestructura en los distintos países, lo que según el economista Óscar Ugarteche, de la London Business School y la Universidad Nacional Autónoma de México "sirve para exportar el renminbi".

https://cdnmundo2.img.sputniknews.com/images/106869/92/1068699201.pngRuta de la Seda

En opinión de Ugarteche, el objetivo de China es que el yuan, que ya es la sexta moneda más transada del mundo, consiga dar un salto adelante, ya que "se planea aumentar el comercio en 2,5 billones de dólares en yuanes durante los próximos 10 años, para subirlo al tercer lugar".

Este es el camino elegido para la internacionalización de la moneda china. "Los mecanismos de exportación de yuanes serán el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) y el Nuevo Banco de Desarrollo conocido comúnmente como el banco de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)", señala Ugarteche.

La internacionalización del yuan es un paso imprescindible si China pretende competir con EEUU en el terreno financiero. El gran salto adelante de la moneda del país asiático, luego de abrir su mercado financiero a extranjeros a comienzos de la década de 2000, fue la conexión de las bolsas de Shanghai y Shenzhen con la de Hong Kong, en 2014 y 2016.

Una moneda nacional sólo puede alcanzar la hegemonía internacional por el ascenso de la nación al rango de primer poder mundial, algo que no sucede por razones puramente económicas. En la historia, las grandes potencias (como Inglaterra y EEUU) alcanzaron la hegemonía global mediante conflictos como las Guerras Napoleónicas y la Primera y Segunda Guerra Mundial, respectivamente.

China está perfectamente consciente de que su innegable superioridad económica no se traducirá en hegemonía global (y probablemente tampoco regional), mientras no consiga igualar la fuerza militar de EEUU, superpotencia en decadencia que le está poniendo palos en la rueda en el único terreno en el que conserva neta superioridad. Por eso, Pekín está invirtiendo pesadamente en la ampliación y modernización de su flota de guerra, como forma de proteger el comercio de ultramar.

En ese sentido, debemos recordar que "EEUU logró posicionar al dólar como moneda hegemónica sobre la libra esterlina, entonces la moneda de reserva por excelencia, primero dejando que los países europeos emitieran deuda en dólares en Nueva York para financiar la Primera y Segunda Guerra Mundial. Después presionando a Gran Bretaña para eliminar la zona esterlina como condición para la ayuda militar del final de la Segunda Guerra", como nos recuerda Ugarteche.

Quienes piensan que la economía funciona según leyes propias, deben recordar que la fuerza pura y dura del colonialismo fue la mayor palanca de acumulación de capital y de riquezas de la historia moderna. Pero en el período actual, sólo una porción de las naciones que han sufrido ese colonialismo parecen estar a la altura de los desafíos que se avecinan.


 

martes, 16 de mayo de 2017

¿Se puede tapar un desfile de miles de personas en Cuba con un infeliz y una bandera?


 


 


Cubainformación

 

 Cuba sorprende al mundo cada Primero de Mayo, con desfiles que agrupan, en toda las Isla, a varios millones de personas (1). Es una imagen molesta para los centros de poder, que tratan de empañarla mediante sus poderosos mecanismos de propaganda.

Este año, un hombre con una bandera de EEUU irrumpía en la Plaza de la Revolución de La Habana, minutos antes del comienzo del desfile popular (2). Automáticamente, la información de agencias y grandes medios sobre el Primero de Mayo en Cuba, obviaba la gigantesca movilización popular, para centrarse en la protesta solitaria y estrambótica de un solo individuo (3).

Como en cualquier lugar del mundo donde alguien irrumpe en un acto en el que, a pocos metros, está el Jefe de Estado y el resto de autoridades del país, el hombre fue reducido (4). Pero lo que, de ocurrir en otro lugar, sería presentado como el protocolo normal de seguridad, en Cuba era convertido en “represión”. En “El Nuevo Herald” leíamos que “agentes represores” “arrestaron y golpearon violentamente” al hombre, quien “fue sometido a golpes” (5). Una versión absolutamente distorsionada y exagerada de su reducción y desalojo, tal como se comprueba en los videos publicados (6).

La misma exageración que, durante años, han empleado estos medios para convertir en “golpizas” o “brutalidad policial” (7) la retirada de la vía pública de las llamadas Damas de Blanco, con un grado de fuerza mínimo, si lo comparamos con la extrema violencia que emplea la policía en otras latitudes (8).

El hecho seguía el guión conocido. El portavoz de la Casa Blanca, Joseph Crook, acusaba a Cuba de violar la “libertad de expresión” del hombre de la bandera y le exigía “respetar los derechos humanos” (9). Esto lo decía –sin que leamos, en los medios, comentario alguno sobre semejante contradicción- el Gobierno que ha prometido expulsar por la fuerza a tres millones de seres humanos (10), o que impulsa una reforma que privará a 24 millones de personas de su actual cobertura de salud (11).

Es el mundo al revés de los grandes medios de comunicación. Los que nos cuentan que 40 muertos en Venezuela son producto de la “represión” policial (12), cuando los hechos probados apuntan –en la mayoría de los casos- a la acción de extrema violencia de manifestantes de ultraderecha (13).

Los medios que desenfocan a miles de personas que defienden la Revolución cubana un Primero de Mayo, para enfocar a un infeliz, expreso por delitos de robo, que ya se ha ganado el expediente necesario para obtener visa y asilo político en EEUU (14). Ahora que, derogada la política de “pies secos pies mojados”, emigrar al Norte desde Cuba se ha puesto… tan difícil (15).

















 

lunes, 15 de mayo de 2017

… Y Silvio Rodríguez comentó sobre Venezuela








Querido Ricardo Silva: hubo algunos años, después del triunfo revolucionario, en que salir a las calles de La Habana era también una aventura, porque la contrarrevolución ponía bombas, incluso en los cines –cosa que nunca hizo la revolución–, o quemaba centros de trabajo, o pasaba en avionetas provenientes de la Florida y esparcían propaganda, cosa que desataba nutridos tiroteos nocturnos –eran años en que mucha gente estaba armada porque ya se había creado las milicias y todo el mundo tiraba al aire.

A mi mismo y a mi hermana María, saliendo de un cine de la calle Neptuno, nos cayó encima la vidriera de una tienda, por una explosión enorme que hubo y que estremeció toda la ciudad. Además del susto, vivimos también algo curioso, porque mientras nos sacudíamos los cristales veíamos como la fuerza expansiva iba haciendo saltar las vidrieras, una tras otra, por toda la calle.

Recuerdo la noche que le dieron candela a una tienda famosa, llamada El Encanto, muy cerca de donde yo vivía, y un amigo y yo veíamos el siniestro espectáculo en que murió una empleada llamada Fe del Valle, desde la azotea del edificio en que vivíamos, que era bastante alto.

Mi madre, y la mayoría de las amas de casa, que vivían la ilusión de salir por las noches a ver vidrieras y a sacar cuentas que nunca daban, empezaron a olvidar sus paseos y a vivir más pendientes de Radio Reloj, que daba noticias todo el tiempo –la televisión no llegó a mi casa hasta un poco avanzados los 60. Pero lo que están viviendo ustedes es mucho más estresante y violento, porque se trata de sectores bastante amplios de población dedicados a la beligerancia urbana. Imagino cómo eso estará cambiando lo que era la vida normal de una familia, la preocupación constante en todos.

En Cuba tuvimos la suerte de que buena parte de la burguesía se marchó, pensando que la Revolución iba a durar seis meses, porque los americanos no la iban a permitir. Cierto que desde allá empezaron a instigar y a pagar agresiones, pero la presión propagandística interna que tienen ustedes aquí fue mucho más leve y transitoria, porque la escalada de agresiones nos radicalizó y se tomó el control de casi todo. Eso fue bueno para la situación de guerra que vivimos durante la primera década, pero en otro sentido no fue tan bueno porque nos hizo ver fantasías. Por esto último, la primera vez que pude tener cerca a Chávez, le dije: “Comandante, trate de no cometer nuestros errores”. Se lo dije bajito porque estábamos en una mesa con otros comensales, y Chávez sonrió y me puso una mano en el hombro.

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Los poderosos por derrotar venezolanos aprendieron mucho de los poderosos derrotados en Cuba. No en balde algunos de aquí fueron para allá y continuaron siendo magnates. Probablemente por eso buena parte de la prensa venezolana fue siempre ríspida con la Revolución Cubana y con algunos cubanos que visitábamos Venezuela. Y, como siguiendo una secuencia lógica, se nota una suerte de comunidad entre los nuevos exiliados venezolanos de la Florida y lo más recalcitrante del viejo exilio cubano.

Ayer estábamos aquí conversando sobre la carta de William Ospina al Presidente Maduro. Siempre me he identificado con los análisis de este intelectual colombiano. Sin embargo veo que su acercamiento a Maduro, aunque es en términos muy respetuosos, parte de visiones que no comparto. Acaso sea, como sucinta y claramente decía Luís Gómez: “No comprendo mucho la difícil situación y desde Colombia se ve muy confusa”. Y acaso sea, también, lo que con tanta convicción nos dice después Lochy Le Riverend: “Tenemos que estar muy conscientes los cubanos y nuestros hermanos venezolanos y demás latinoamericanos que estamos viviendo nuevamente tiempos extraordinariamente difíciles, de enorme y total polarización. Hay otra vuelta de tuerca de los que no están dispuestos a perder su hegemonía en esta región. Debemos estar muy claros de lo que nos espera si la política de EE.UU. triunfa…”

Nada, Ricardo, que tu mensaje me acerca más a ustedes (pienso también en Johan y en su familia, y en mi querida amiga Cecilia Todd, y en otros compañeros) y todo me hace preguntarme qué pudiera hacer para mejorar aunque fuera mínimamente la situación. Mientras sigo haciéndome preguntas, sólo me queda pedirles que se cuiden mucho, que no se regalen, que no sean imprudentes, pero que si lo sienten tampoco dejen de luchar por lo que vale la pena, la América Nuestra que previeron Bolívar y Martí, Fidel y Chávez, y que nos hace tanta falta.

http://segundacita.blogspot.com.es/2017/04/para-raul-roa-maestro-y-maestro.html#comment-form

 

sábado, 13 de mayo de 2017

Venezuela: no callar, pero para decir la verdad



                                              

 

                        Atilio A. Boron                                  13-05-2017

                        Rebelión

 

 

En varios trabajos recientes diversos analistas y observadores de la vida política latinoamericana han reprochado a los intelectuales y militantes de izquierda su silencio ante lo que está ocurriendo en Venezuela. Ese silencio, dicen, sólo refuerza los peores rasgos del gobierno de Nicolás Maduro. Este reclamo lo hizo hace unas pocas semanas un destacado intelectual venezolano, Edgardo Lander, y más recientemente, en una producción especial de Página/12, lo reiteraron dos colegas de Argentina: Roberto Gargarella y Maristella Svampa. [1]

Nadie podría estar más de acuerdo que el autor de estas notas sobre la necesidad de hablar acerca de lo que realmente está aconteciendo en Venezuela. Tras las huellas de los fundadores del materialismo histórico Gramsci decía, con toda razón, que “la verdad siempre es revolucionaria”. Y el aforismo del fundador del PCI es más importante hoy que nunca antes, cuando el virus posmoderno ha instituido a la “posverdad” ¡como un criterio de verdad!, abriendo paso a cuantas tergiversaciones y mistificaciones puedan ocurrírsele a quienes precisamente quieren ocultar tras una cortina de sofismas y falsedades lo que está sucediendo en nuestras sociedades –y muy especialmente en Venezuela- y, de ese modo, favorecer a los planes de la contrarrevolución en marcha.

Desafortunadamente las buenas intenciones de Gargarella y Svampa de hablar sobre Venezuela y decir lo que allí está sucediendo termina con una frustración. Y esto es así porque en su nota no hablan de lo que en verdad ocurre en ese país sino que reproducen con pequeñas variantes el relato que la oposición ha construido para decir lo que ella necesita que se diga que está ocurriendo en Venezuela. Esa narrativa tramposa, que desfigura a sabiendas la realidad para promover su agenda restauradora, ha contado con la inestimable ayuda de los sempiternos agentes sociales y políticos de la reacción, que jamás se equivocan al elegir amigos y enemigos: los medios hegemónicos a nivel mundial (vulgo: “prensa libre”), perros guardianes del orden capitalista; la internacional de la derecha dirigida, con dinero de Estados Unidos, por José M. Aznar y Álvaro Uribe y toda su parafernalia de políticos y periodistas comprados y tanques de pensamiento alquilados y, por si lo anterior no bastara, apoyada también por el gobierno de Estados Unidos desde el nacimiento mismo de la Revolución Bolivariana. No sorprende por lo tanto constatar que en las tres o cuatro páginas escritas por nuestros autores se acumulen numerosos errores de apreciación así como llamativas ausencias. Comencemos por estas.

Ausencias

Primera ausencia: el gobierno de Estados Unidos. Un análisis sobre cualquier país de las Américas que no mencione ni una sola vez –no digamos analice, apenas mencione- al gobierno de Estados Unidos y al imperialismo es insanablemente erróneo. De allí jamás podría brotar un análisis correcto de la situación. Es un error tan grave e irreparable –obliterado empero por el prejuicio que informa al paradigma dominante en las ciencias sociales contemporáneas- como el que cometería un astrónomo que al analizar al sistema solar obviara cualquier mención o análisis del papel de Júpiter en la dinámica global del sistema, haciendo caso omiso del hecho que su masa equivale a casi dos veces y medio la suma del total de los demás planetas que componen el sistema. ¿Qué diríamos de nuestro astrónomo? Que pese a sus buenas intenciones no tiene nada serio para decir; es más, no puede tener nada serio para decir, porque su análisis ha soslayado lo principal. No lo único que importa pero sí lo más importante.

A estas alturas del siglo veintiuno me dispenso de la necesidad de explicar, por archiconocido, lo que es el imperialismo y como actúa en lo que amablemente sus agentes y voceros califican como “nuestro patio trasero.” El capitalismo contemporáneo lo que ha hecho es exacerbar hasta lo indecible su carácter imperialista y no sólo en Latinoamérica. Recuerden el escarmiento sufrido por el pueblo griego cuando se “equivocó” al rechazar el brutal programa de ajuste que le proponía la Troika en Europa, “error” que fue corregido en una reunión a puertas cerradas en Bruselas; o la gigantesca multa que el banco francés Paribás tuvo que pagar por transgredir una ley del Congreso de EEUU que penalizaba a cualquier institución bancaria del mundo, estadounidense o no, que mediara en las relaciones comerciales entre Irán, Sudán y Cuba con el resto del mundo. Es decir, la ley estadounidense es la ley del mundo. O las casi mil bases militares que Estados Unidos tienen en todo el mundo, caso absolutamente único en la historia. Eso es un imperio, desde Roma hasta hoy. Y el centro hegemónico del imperio es Estados Unidos, “la nación indispensable” para mantener vivo al capitalismo en la faz de la tierra. Por supuesto, sus teóricos y estrategas prefieren obviar el término imperialista por su desagradable olor, pero la realidad del imperialismo es inocultable y por eso se esmeran en referirse a ella con nombres más amables. Los expertos del Pentágono y del Departamento de Estado, la CIA o el Consejo Nacional de Seguridad prefieren hablar de “primacía”, “superioridad” y, los más audaces, de “hegemonía” porque son conscientes que palabras como imperio o imperialismo son indigestas para el delicado estómago de la opinión pública estadounidense. El eufemismo puede jugar con las palabras e intentar enturbiar la visión de la cosa, pero esta sigue allí. No por casualidad uno de los más incisivos estrategos del imperio, Zbigniew Brzezinski, inicia su más reciente libro sobre la situación actual de Estados Unidos en el sistema internacional con una sorprendente sección dedicada a la “declinante longevidad de los imperios”, tácita asunción de que Estados Unidos lo es pues de lo contrario no se entiende la razón por la cual ese autor se enfrasca en una discusión que es marginal al objetivo de su trabajo. [2]

De lo anterior se sigue que los imperios -aunque se autodenominen, como en el caso de Estados Unidos, “líder del mundo libre” o “primacía americana”- forjan una relación radicalmente asimétrica con los países sometidos a su jurisdicción y a los que controlan por diversos medios. El corolario de esta lógica imperial es que Washington siempre juega un papel, mayor o menor según las circunstancias y la naturaleza de los países, en los procesos políticos de los países subordinados, máxime cuando, como en el caso de Venezuela, esta nación reposa sobre la mayor reserva comprobada de petróleo del planeta y se sitúa en la Cuenca del Gran Caribe, esa que los militares norteamericanos creen que es un mar interior de Estados Unidos. Sólo si la Casa Blanca y sus agencias estuvieran pobladas por imbéciles o por individuos completamente irresponsables, desconocedores del interés nacional norteamericano, podría el gobierno norteamericano ser indiferente o mantenerse al margen de lo que ocurre en Venezuela. La historia latinoamericana en los últimos dos siglos, desde la Doctrina Monroe (1823) en adelante, ofrece cientos de ejemplos de esta constante intervención de la política exterior norteamericana hacia nuestros países. Intervención que va desde una discreta pero eficaz monitoreo político hasta el golpe militar y la invasión militar, como lo prueban los casos de Panamá y República Dominicana, entre muchos otros. Que hoy se hayan olvidado de Venezuela y no se interesen por el desenlace de su crisis es absolutamente inverosímil. No obstante, algo tan elemental como esto pasa increíblemente desapercibido en la nota de Gargarella y Svampa y por lo tanto en el drama que se desenvuelve en ese país se asume que Estados Unidos no juega papel alguno. Esto sólo bastaría para desechar ese artículo, imposibilitado de ofrecer una visión realista de las cosas.

Pero no es la única ausencia, hay otra más. Al analizar la crisis y los antagonismos que enervan a Venezuela sólo se habla del gobierno de la Revolución Bolivariana. Es un análisis muy curioso porque se lanzan diversas conjeturas e interpretaciones sobre un conflicto institucional muy grave pero sólo aparece una de las partes del enfrentamiento. La otra, la oposición, es un fantasma o una sombra que nunca se alcanza a visualizar. Ni una palabra sobre la génesis y conformación de la oposición y sus principales personajes; del golpe de Estado que protagonizaran en abril del 2002; nada sobre el paro petrolero de finales del 2002 hasta los primeros meses del 2003; ni una palabra sobre las sangrientas "guarimbas" de febrero del 2014. Nada sobre el líder e instigador del plan sedicioso de "la salida", el señor Leopoldo López, de quien se dice es un "prisionero político" cuando en realidad es un "político preso" por haber hecho apología de la violencia, instigado asesinatos, incendios de edificios públicos, saqueos a comercios y producido ingentes daños a las propiedades públicas y privadas. No se dice, por ejemplo, que si López hubiera hecho en Estados Unidos lo que hizo en Venezuela habría sido condenado como mínimo a prisión perpetua, y probablemente a la pena capital. La justicia venezolana, en cambio, esa que descalifican llamándola “chavista”, fue tan benigna que sólo lo condenó a 13 años y 9 meses de prisión. Nada se dice tampoco de que los líderes de esa oposición se rehúsan a dialogar o acordar nada con el gobierno. Que sus principales dirigentes viajan a Estados Unidos a persuadir al gobierno de ese país que invada al suyo propio y que derroque al presidente constitucional Nicolás Maduro. O que Julio Borges, el presidente de la ilegítima Asamblea Nacional, que se resiste a convocar a una nueva elección para reemplazar a los tres "diputruchos" que fraudulentamente fueron incorporados a ella, se reúne con el Almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, para suplicarle que invada a su país, con el derramamiento de sangre que él y sus compinches de la oposición saben que esto produciría. En suma, la nota escrita bajo los influjos maliciosos del “relato” opositor cae en el maniqueísmo político: hay un villano (Maduro) y un bueno (la oposición) de la cual ni se habla, ni se analiza su trayectoria. Pobre, muy pobre como análisis político.

Errores

Y por último pasaré revista a unos cuantos errores puntuales, demasiados para un texto tan breve.

1) La democracia es un régimen en donde “podemos escucharnos mutuamente”, dicen nuestros autores. Eso debería ser así pero en Venezuela no lo es por culpa del gobierno. Pero, un momento: ¿dónde se produce ese maravilloso "escucharnos mutuamente"? ¿Se produjo entre Hillary y Trump; o entre Macron y Le Pen; o entre Rajoy y Pablo Iglesias? ¿No es esto una interpretación demasiado angelical sobre lo que realmente es la democracia como expresión de la lucha social?

2) Se dice que la "pérdida de la mayoría electoral del chavismo generó una respuesta de no-reconocimiento y de deriva autoritaria por parte de Maduro." Pero ¿cómo ignorar que el chavismo admitió sin chistar las dos elecciones en las que fue derrotado, sobre un total de 19? La derecha, en cambio, ni una sola vez aceptó haber perdido. Si hay alguien que jamás reconoció la superioridad electoral del chavismo fue la oposición. Luego de su victoria en las elecciones a la Asamblea Nacional de Diciembre del 2015 sus líderes arrojaron por la borda toda la institucionalidad del estado y proclamaron a voz de cuello que la misión de la AN no sería convertirse en uno de los poderes del estado sino simplemente culminar la “Operación Salida” de Maduro. Como no podía ser de otro modo, esta declaración de guerra de uno de los poderes del estado contra el ejecutivo produjo un endurecimiento del oficialismo, algo que puede constatarse en los más diversos países en los que alguna vez se constituyó un conflicto entre el Legislativo y el Poder Ejecutivo.

3) El Ejecutivo no desconoció a la Asamblea Nacional electa en diciembre del 2015. Sólo denunció que tres diputados habían sido elegidos fraudulentamente, como fue comprobado de modo inobjetable. Ante ello, el Consejo Nacional Electoral solicitó a la AN que revocara la designación que hizo de esos diputados, pese a su origen espurio, a lo cual el presidente de la AN, Henry Allup Ramos, se negó y ratificó la integración de los impugnados. El CNE exigió que la AN convocase a nuevas elecciones para sustituir a los tres impostores, pues de lo contrario ese órgano quedaba ilegalizado por el fraudulento acceso de tres de sus miembros tal como fue establecido en un fallo del Tribunal Superior Constitucional. De no hacerlo la AN caería en desacato y sus actuaciones serían insanablemente nulas. ¿Qué hizo la AN? Desconocer no sólo el dictamen del CNE sino también del máximo órgano judicial de Venezuela. Entonces, ¿quién desconoce a quién? Les recuerdo a nuestros autores que en la Argentina se presentó una situación parecida (aunque no tan grave) cuando en los años del menemismo y en la crucial votación de la Cámara de Diputados para privatizar la compañía estatal Gas del Estado un individuo ajeno al cuerpo se sentó en una banca y levantó su mano aprobando el proyecto. Descubierto el “diputrucho” por los periodistas que cubrían esa votación su resultado fue declarado insanablemente nulo y tiempo después, con los diputados legalmente habilitados para votar se procedió a realizar una nueva votación. Siguiendo el razonamiento de Gargarella y Svampa en la Argentina debería haberse dado por buena la primera votación, lo que constituye un principio absolutamente inaceptable en este país tanto como en Venezuela.

4) El referendo revocatorio no fue bloqueado ni postergado por decisión del gobierno sino por graves vicios procedimentales de la oposición, que inscribieron niños, difuntos, falsificaron firmas, etcétera. Hay leyes, reglamentos, disposiciones que cumplir. No es cuestión de poner cualquier nombre, una firma y ya. Además, en contra de las advertencias del gobierno, iniciaron el trámite del revocatorio cuando los plazos estaban vencidos. El gobierno en un gesto de buena voluntad solicitó al CNE que igualmente tomara en cuenta la solicitud opositora. Pero ante los vicios de forma y fondo arriba señalados la solicitud de referendo tuvo que ser desestimada. ¿De quién es la culpa?

5) ¿Fallido autogolpe del Ejecutivo? ¡Por favor! El Ejecutivo necesitaba la autorización de la AN para sellar un convenio de cooperación entre PDVSA y una empresa extranjera para la explotación del petróleo en la Faja del Orinoco. Era y es un asunto de interés nacional, que hace al bienestar público porque los ingresos petroleros redundan en políticas sociales muy activas. Por ejemplo, el artículo que estamos criticando debería reconocer que el gobierno bolivariano entregó en poco más de cuatro años más de un millón y medio de viviendas, record absoluto en la historia latinoamericana y, probablemente, mundial. La AN, buscando paralizar al gobierno para hacerlo caer, no se reunió y cayó en la transgresión caracterizada por la Constitución Bolivariana como "omisión inconstitucional parlamentaria". Aquella prescribe que, en casos como ese, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, puede, tal como lo establece la Constitución de 1999, asumir algunas de las atribuciones de la AN y autorizar o convalidar algunas acciones del Ejecutivo. ¿Que el TSJ se excedió en apropiarse de las atribuciones de la AN? Seguro. Pero informado de este hecho por la Fiscal General el “dictador” Maduro exhortó al TSC que acotara las atribuciones transitoriamente tomadas de la AN, y las cosas volvieron a la normalidad. [3]

Claro que sí hubo un golpe de Estado fallido, y fue cuando la AN declaró en enero de este año que el presidente Maduro había hecho abandono de su cargo y que debía llamarse de inmediato a elecciones presidenciales. Esto en cualquier país se llama "sedición”: tentativa de quebrar el orden institucional vigente y sus autoridades al margen de la ley, y nuestros autores lo saben. Imagínense el escándalo que se produciría si en Estados Unidos, o mismo en la Argentina, el Congreso emitiera una ley de ese tipo. Aparentemente, para Gargarella y Svampa esta fallida tentativa golpista es una minucia El relato de la oposición, que hacen suyo nuestros autores, dice que el golpista es Maduro y punto.

6) ¿"Represión institucional cada vez mayor"? Algo raro debe estar sucediendo en Venezuela para que la gran mayoría de las víctimas sean, como en febrero del 2014, personas ajenas al conflicto (como esa señora a la cual los mientras de la “oposición democrática” mataron arrojándole desde un edificio de altura una botella de plástico con agua congelada en su interior), chavistas o personal policial. Si algo se le puede reprochar al gobierno de Maduro ha sido su excesiva contemplación en la aplicación de toda la fuerza represiva del estado a quienes toman las calles por la fuerza para incendiar hospitales de niños, saquear comercios y apalear a personas que no se solidarizan con sus actos violentos. El mapa de los incidentes violentos y las guarimbas demuestra inequívocamente que estas se producen, en la casi totalidad de los casos, en los 19 municipios controlados por la oposición, y que los revoltosos cuentan con la protección de las autoridades municipales y sus policías. Es más, el 60 por ciento de las víctimas de la violencia son gentes que no participaban en las manifestaciones, y otra proporción la aportan los muertos de las fuerzas de seguridad bolivarianas. Ante esto, ¿qué proponen Gargarella y Svampa? ¿Que el gobierno se quede de brazos cruzados mientras bandas armadas destruyen el país, matan a inocentes y cometen toda clase de desmanes? ¡Por favor, donde vieron una cosa así! ¿Qué fue lo que tantos gobiernos federales o estaduales hicieron en su tan admirado Estados Unidos ante manifestaciones mucho menos violentas de los afroamericanos en la época de la lucha por los derechos civiles o durante las grandes manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam? Recuerden la brutalidad represiva de la policía y la Guardia Nacional de Estados Unidos en esa época, y compárenla con la de los policías sin armas de fuego que velan por la tranquilidad y el orden en Venezuela con gases lacrimógenos y cañones de agua. ¿Es posible que ignoren algo tan elemental? Por otra parte, ¿quiénes trajeron a los paramilitares colombianos a Venezuela? ¿Los chavistas o sus opositores, aliados a Álvaro Uribe? Sería conveniente que exploraran este asunto.

7) ¿Desabastecimiento? Sí, claro, pero desabastecimiento programado porque Venezuela subsidia alimentos y medicamentos, cosa que no hacen sus vecinos. Entonces redes mafiosas se dedican a contrabandear lo que se produce en Venezuela, que es mucho, pero que es contrabandeado a países vecinos, sobre todo Colombia, con la abierta complicidad de Bogotá. El problema principal de Venezuela no es que no se produce; ha venido produciendo cada vez más, aunque un pequeño número de artículos esenciales (harina pan, café, azúcar, etcétera) es producido por grandes oligopolios que regulan la oferta en función del cronograma electoral y de los altibajos de las luchas opositoras para crear malestar en la población tal como se hiciera en el Chile de Allende. [4] Además, buena parte de lo que se produce es exportado ilegalmente, vía contrabando, fuera del país, casi siempre a Colombia. El medicamento que en Venezuela cuesta un dólar se vende a cinco en Colombia; el litro de nafta que vale un centavo de dólar en Venezuela se vende a un dólar y monedas en Colombia, con la complacencia del gobierno colombiano que debería ayudar a combatir este flagelo, cosa que por supuesto no hace porque precisamente sus siete bases militares entregadas a fuerzas armadas de Estados Unidos están allí para acelerar el derrumbe de la Revolución Bolivariana. Y la “guerra económica” es uno de sus instrumentos.

8) ¿Corrupción? Sí, pero allí hay funcionarios gubernamentales y también miembros de la oposición. ¿Qué es esto de hablar de los corruptos sin hablar de los corruptores? Es un reflejo del viejo pensamiento liberal que sostiene que el Estado, todo Estado, es la esfera de la corrupción mientras que el mercado es el ámbito de la virtud, el sacrificio y la innovación. Que alguien pueda creer en este cuentito a esta altura de la historia no deja de ser una asombrosa comprobación. Salvo, claro está, que en tiempos tan “interesantes” (Eric Hobsbawm) como estos se haya producido una fenomenal mutación sociogenética en virtud de la cual hay corruptos sin que haya corruptores; los primeros están en el estado, los segundos en la sociedad civil. Obviamente, en la nota que estamos analizando solo se habla de los primeros. Los otros son ángeles.

9) ¿"Un régimen crecientemente deslegitimado y autoritario"? Indudablemente que un caos provocado por una “guerra económica” impiadosa, una ofensiva diplomática brutal (con un personaje de los bajos fondos como Luis Almagro llevando la batuta de esta pandilla golpista desde la OEA), un ataque sistemático de los grandes medios, la condena de desprestigiados y fracasados ex presidentes latinoamericanos, que sumieron a sus países en la pobreza, la dependencia y el desamparo, y la omnipresente presión de Washington (recordar la Orden Ejecutiva de Barack Obama) no puede sino erosionar la legitimidad de un gobierno, de cualquier gobierno. Pero aún así lo oposición teme la potencia electoral del chavismo.

En lo que hace a su autoritarismo ¿cómo negar que la oposición a esta peculiar “dictadura” de Maduro hace y deshace a voluntad? Controla a su antojo los grandes medios de comunicación y difunde cuantas mentiras se les viene en gana las 24 horas del día y aplica el “terrorismo mediático” sin escrúpulo alguno; abandonan sus responsabilidades institucionales y paralizan a la Asamblea Nacional sin que esta sea disuelta por el Ejecutivo o revocados los mandatos de los asambleístas; sus dirigentes salen del país para invitar a líderes de EEUU que el imperio invada Venezuela y derroque a su legítimo gobierno o para hablar pestes del gobierno bolivariano ante terceros países; sus jefes hacen campaña apoyando a cuanto candidato presidencial de derecha extrema compita por un cargo presidencial en América Latina, y así sucesivamente. Pese a esto no sufren molestia alguna. ¿Hay presos? Seguro: pero no por manifestarse en las calles, hablar, opinar, difamar, conspirar contra la patria sino por instigar a la violencia y ejecutar toda suerte de actos vandálicos. ¿Qué clase de autoritarismo es este? Dado que muchos se regodean hablando de la “dictadura” de Maduro sólo les pido que me digan que opositor pudo hacer todo esto bajo los gobiernos de Videla, Pinochet, Garrastazú Medici, Stroessner, Somoza y compañía.

10) Se critica "el apoyo incondicional de la izquierda al chavismo". Pero qué pretenden, ¿que apoyemos a la ofensiva destituyente dictada por Estados Unidos y ejecutada por sus peones locales? Entre el imperialismo y un gobierno, por deficitario e imperfecto que sea, ¿se nos pide que optemos por el Comando Sur, por la señora Liliana Ayalde (artífice de los golpes "blandos" en Paraguay y Brasil y ahora número dos del Comando Sur), por la impresentable dirigencia opositora de Venezuela? ¿Eso se nos pide? La respuesta es: ¡jamás cometeríamos tan imperdonable error! Quienes por sus prejuicios y su empecinamiento en despotricar contra la Revolución Bolivariana –cuyos aciertos superan ampliamente sus errores- terminen apoyando la estrategia insurreccional violenta del imperio y sus agentes locales descenderán con deshonor a los anales de la historia, cubiertos de lodo y sangre. Y no habrá sofismas ni alambicados argumentos pseudoteóricos capaces de rescatarlos de tan innoble lugar.

11) “Nadie debe morir por pensar distinto”, se nos dice. Correcto. Pero los que están muriendo por pensar distinto son los chavistas o simples venezolanas o venezolanos que no participaban en ninguna manifestación. De hecho, los que mataron a 43 personas en Febrero del 2014 y a otros tantos en la actual ofensiva ha sido, principalmente, la oposición sediciosa. Los que pueden morir por pensar distinto son los chavistas, no los artífices de la contrarrevolución.

13) Se dice, al concluir el artículo de Gargarella y Svampa, que hay que entender "que enfrente no están los enemigos sino los que no piensan como nosotros, pero que en lo que importa son iguales a nosotros: seres humanos dignos, que piensan y sienten y sufren y se emocionan, y que merecen, como nosotros, igual consideración y respeto." Este pseudo humanismo por más que entibie nuestros corazones pensando en la fraternidad universal es, cuando se lo baja a la coyuntura actual de Venezuela, un razonamiento que no tiene el menor asidero empírico. Y no sólo en este país. Los que amputaron las manos de Víctor Jara y luego lo asesinaron a sangre fría en Chile, ¿era gente como nosotros? ¿Los militares argentinos que violaban a mujeres embarazadas, las torturaban introduciéndoles botellas de vidrio roto en sus vaginas, les robaban sus niños y luego las tiraban desde un avión al mar, ¿eran como nosotros? Los escuadrones de la muerte que asolaron tantos países de la región ¿eran gentes como nosotros? Y los que en la Venezuela de hoy reclutan paramilitares o lúmpenes para incendiar hospitales, tender "guayas" para decapitar motoqueros desprevenidos, arrojar bombas molotov contra policías que no portan armas de fuego, destruir todo lo que encuentran a su paso y moler a golpes a vecinos que quieran atravesar la guarimba para ir a trabajar o comprar alimentos, esos, ¿son iguales a nosotros? Tremendo error. ¿Cómo se defiende una sociedad de tan arteros ataques? ¿Rezando siete Ave Marías o descargando sobre ellos –los violentos, no los sectores pacíficos y minoritarios de la oposición- toda la fuerza represiva del Estado?

Termino diciendo que aquel razonamiento, aquella bella exhortación a la fraternidad universal y al humanismo -que evoca figuras entrañables como Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro e Inmanuel Kant- termina siendo mala filosofía, peor teología y pésima sociología cuando esos principios éticos son trasladados sin mediaciones al barro y la sangre de la Venezuela actual, Es imposible entender a los sujetos de la contrarrevolución y sus agentes con esas bellas categorías. Estoy absolutamente seguro que Gargarella y Svampa, al igual que el autor de estas líneas, jamás haríamos algo como los horrores descriptos más arriba. O como lo que hacen Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, Lilian Tintori, Henry Allup Ramos o María Corina Machado, gentes que se arrastran para lograr que el Comando Sur invada a Venezuela so pretexto de la “crisis humanitaria” que ellos en buena medida han creado. Todas estas son gentes de una incurable perversidad y no son iguales a nosotros. Ni son iguales al pueblo chavista que ha sobrevivido con abnegación y heroísmo a tantas malevosías. Ni tampoco son iguales a la enorme mayoría de la dirigencia chavista, que trata de gobernar un país que la oposición ha tratado de convertir en ingobernable con el infame propósito de reconquistar el poder y usufructuarlo a favor de los intereses que por siglos sojuzgaron a Venezuela. ¿Hablar de Venezuela? Sí, por supuesto, pero diciendo la verdad.

Notas:




[1] El dossier está disponible en https://www.pagina12.com.ar/36336-encrucijada-venezolana e incluye también dos breves notas de Modesto Guerrero y el autor de este trabajo.

[2] Cf. Zbigniew Brzezinski, Strategic Vision. America and the Crisis of Global Power (New York: Basic Books, 2012).

[3] Recuérdese que el Tribunal Supremo de Justicia dictaminó que en Abril del 2002 no hubo un “golpe de estado” contra Chávez sino que se produjo un milagroso “vacío de poder”. La “dictadura chavista” no objetó esa escandalosa sentencia del TSJ ni tampoco disolvió el organismo.

[4] Sobre este tema de la “guerra económica” los datos duros que aporta Pascualina Cursio en su magnífico libro son demoledores del argumento opositor. Ver su La mano visible del mercado. Guerra económica en Venezuela (Caracas: MinCI, 2017)

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