miércoles, 23 de agosto de 2017

"El turismo es un traspaso de fondos públicos a manos privadas"


Entrevista a Agustín Cocola Gant, investigador de la Universidad de Lisboa





 

Tras las acciones de Arran en protesta por la presión del turismo en Barcelona, se abre de nuevo el debate sobre la turistificación

 

 

Nos dicen que el turismo es un motor económico, pero poco se habla de su impacto social. Agustín Cocola Gant investiga sobre turismo y gentrificación en la Universidad de Lisboa. 

Conoce bien la realidad de Barcelona, tema de su tesis doctoral sobre la recreación de El Gòtic. Habla de la ciudad como espacio de consumo, como un producto más de la política capitalista; y detalla que ya desde el franquismo el turismo se hizo industria en este país. 

Aunque este experto está de vacaciones, nos atiende por teléfono para poner de relieve lo que menos se ve sobre las consecuencias de este fenómeno. Y puntualiza cuatros aspectos clave: el problema de la vivienda, cómo afecta a la vida cotidiana, cómo se distribuye la riqueza del turismo y el impacto ambiental en relación al cambio climático.


La idea de que el turismo crea riqueza, ¿hasta qué punto es cierta?
El problema ante esa pregunta es que los datos que existen solo miden el dinero que genera el turismo, pero no cómo se distribuye, ni los gastos que produce el turismo al Estado.

¿Qué tipos de gastos?

Partimos de hipótesis, porque no hay estudios. El turismo crea empleo, pero empleo de poca calidad, precario. Para un trabajador puede estar bien para llegar a fin de mes, pero eso apenas cotiza a la Seguridad Social. Incluso algunos no cotizan, porque cobran 600 euros. Si tenemos en cuenta que muchos son trabajos de temporada, quizás por solo seis meses, y algunos tienen opción a pedir el subsidio por desempleo después… eso es un gasto del Estado porque no es empleo estable ni bien pagado.

El turismo mueve mucho dinero pero para las grandes empresas, compañías aéreas, hoteles, grupos inmobiliarios, turoperadores. Pero aquí lo que se queda es un trabajo precario para llegar a fin de mes y eso no debemos considerarlo riqueza. Por ejemplo, ¿cuánto dinero destina el ayuntamiento a limpiar playas, calles, para policía o ambulancias? Una serie de servicios pagados por los ciudadanos y, en su mayoría, destinados para facilitar la afluencia turística. No lo sabemos y debería hacerse un estudio serio.

Estamos tan faltos de empleo que es la gran excusa cuando se debate sobre el impacto del turismo.

En ese sentido el turismo es un chantaje porque no puede ser que todo sirva. Si por ejemplo a un pueblo llega una industria química que contamina todo el río, a lo mejor el ayuntamiento dice que genera empleo, pero las consecuencias son peores. Hay que poner sobre la mesa un debate social y político de estos aspectos. El todo vale es imposible. El problema está en que el turismo genera costes sociales y nadie está pagando por ello. Las empresas del sector no contribuyen a las arcas públicas para distribuir los beneficios del turismo.

¿Somos conscientes del impacto que genera el tema de los apartamentos turísticos?

En el día a día el tema de que existan apartamentos turísticos en bloques de vecinos representa molestias, no poder dormir, no sabes qué vecino vive a tu lado porque cambia cada semana… No es un problema sin más. En muchos casos se convierte en un problema de salud pública. De gente que se tiene que levantar a las siete de la mañana y no puede porque no duermen.

¿Y más allá de la convivencia?

Quita muchos apartamentos de alquiler para los trabajadores porque no existen ya. O los que hay son carísimos. Ya hemos visto cómo en Ibiza policías o médicos no pueden aceptar ofertas porque no encuentran vivienda.

Se empeora las condiciones de la clase trabajadora…

La vivienda es fundamental para la calidad de vida de cualquier persona. Y si la vivienda que consigues es compartir piso con gente que no conoces o pagarla con el 80% de tu sueldo… Tiene un impacto real. Afecta a la clase trabajadora con menos capital, pero también a una clase media con buenos salarios y buenas condiciones de trabajo que tampoco puede acceder a la vivienda en destinos turísticos. El 60% de la población en Barcelona gana 1200 euros o menos, y en el centro de Barcelona, por 1200 euros apenas hay nada.

Si hay algo más barato es de 30 metros cuadrados, no pidas más. Se olvida también que la vivienda disponible también es para extranjeros. El turismo no solo trae turismo temporal de fin de semana, también estudiantes internacionales que vienen por meses, europeos que tienen su segunda vivienda en España...Y también se olvida que como en zonas turísticas el precio de la vivienda sube, eso atrae a especuladores que compran vivienda como inversión. La compra, la deja vacía y la vende. El precio de la vivienda en Barcelona está subiendo al año un 15-18% y no hay actividad productiva que dé tanto margen. 

Se busca un beneficio rápido y fácil a costa del turismo.

Sí. El hecho de que exista tanto turismo de borrachera y de fiesta en España es porque resulta un destino muy barato. Y eso es, en parte, por lo bajos salarios del sector y porque el turismo está subvencionado. El Gobierno subvenciona a compañías como Ryanair o Easyjet para que aterricen en El Prat y otros aeropuertos. En ese sentido, el turismo es un traspaso de fondos públicos a manos privadas, que se llevan el beneficio. Y la solución pasa por subir salarios a los trabajadores y subir impuestos a quienes más beneficios tienen.

¿El impacto de estas empresas va más allá de perjudicar a la vivienda, sino a todo un barrio?

El turismo afecta a toda propiedad inmobiliaria. Los precios suben y un comerciante familiar no puede pagar alquileres caros, no puede afrontar 20.000 euros por un espacio en el centro de Barcelona. ¿Quiénes pueden competir por ese espacio? Grandes compañías y multinacionales. Se sustituye el comercio de economías familiares y destruye espacios de encuentro. El comercio tradicional es fundamental para la vida en comunidad de los barrios, es una sociabilidad que se pierde. Por ejemplo, asociaciones culturales o políticas también se tienen que ir porque no pueden pagar esos alquileres. Todos esos servicios desaparecen. ¿Y qué vienen? Tiendas de ropa, heladerías, tiendas de bicicletas… Servicios que no usa ni necesita a diario. Y encima no se puede encontrar con sus vecinos. En El Gòtic muchos decían que no tenían lugar para comprar. Se ha cambiado tanto por negocios enfocados al turismo que era difícil comprar el pan del día, fruta y verdura, pescado o carne.

¿Se puede hacer vida en esas condiciones?

Es muy complicado. Porque además el mercado más cercano era el de La Boquería y tampoco pueden ir ya porque está enfocado como destino turístico y es más caro, está tan lleno de gente que no se puede pasar y te cierran fruterías para crear bares de tapas. Esta falta de comercio y lugares de encuentro es importante porque el espacio público no solo se ha privatizado, sino porque hay tantos turistas en algunas zonas que es imposible caminar. Y si tú necesitas llevar corriendo a tu hijo a clase, y no puedes pasar… no puedes vivir.

Si eres una persona mayor y necesitas andar con cuidado para que nadie te empuje, tampoco puedes. Entonces mucha gente mayor se refugia en sus casas sin salir, al menos que tengan ayuda, porque no tienen dónde ir y porque les resulta peligroso. Y no solo de día. De noche, Barcelona es un lugar de fiestas, de despedidas de soltero sin control, y el ruido puede ser infernal para descansar. Todo junto hace que vivir en ese ambiente sea muy difícil y traumático.

La industria hotelera también contribuye al proceso.

Los hoteles, en algunos barrios como el centro de Barcelona, tienen mucho impacto porque no se puede construir como obra nueva. Por lo tanto, cuando abren un hotel, suele ser en un edificio de viviendas anterior que se compra, rehabilita y se cambia de uso. En algunos barrios, como en El Gòtic, se produjo este cambio de forma intensa. ¿Y quiénes son los inversores hoteleros? Los grandes fondos de inversión, grandes compañías que compran todo el edificio y les da igual los inquilinos que estén dentro, tienen poder para echarlos.

¿Y en esa situaciones que armas tiene el ciudadano?

Ninguna. Es la administración quien no da respuestas. Aparte de protestar, el ciudadano no puede hacer nada.

La administración mira hacia otro lado.
La administración en Barcelona lo está intentando paliar pero son medidas a largo plazo y no tienen el apoyo del Gobierno central, porque una medida muy importante es cambiar la ley de Arrendamientos Urbanos y eso depende de ellos. ¿Nadie se responsabiliza?

Esta semana se ha visto muy claro cómo el Estado niega la realidad. Ya vimos a Rajoy decir que quien esté en contra del turismo es muy corto de miras porque da trabajo y riqueza. Pero, en realidad, el turismo da beneficios a las élites económicas y genera un trabajo muy precario, de poca retribución y mucha estacionalidad, y en los barrios tiene un impacto cotidiano muy fuerte.

Ahora la prensa lleva a sus portadas y titulares las protestas contra el turismo.

No es algo ni mucho menos de cuatro radicales de la CUP como se hace trasladar. Está pasando en muchas ciudades europeas y norteamericanas. En Ciutat Vella grupos de vecinos llevan ya unos quince años, avisando sobre el impacto del turismo. El problema es que no están escuchando a los ciudadanos, que están diciendo que no pueden vivir así y exigen que se haga algo. Pero no reciben respuesta. Al revés, se está negando la realidad.

¿Estas manifestaciones de Arran son la punta del iceberg?

Para mí sirve como una estrategia del Gobierno y de los medios de comunicación para deslegitimar a la gente que ha estado protestando este tiempo, y hacerle pasar por radicales. Y eso no es así. Hay muchas familias, abuelos, gente trabajadora harta del tema y que se organiza y protesta. Eso no son actos vandálicos, son una reivindicación política de los ciudadanos que viven en estos barrios.

¿Definir esto como ‘turismofobia’ es un error? Eso también forma parte de una estrategia, porque los vecinos protestan solo porque están en contra de un crecimiento del turismo sin control. Está en contra de cómo se distribuye esa riqueza y quiénes son los perjudicados. Ninguno de estos grupos está en contra del turista como individuo. Todos tienen claro que es algo estructural y un problema a ser regulado. Pero el problema es que si protestas contra el turismo y la administración no solo te ignora, sino que te dice que eres un descerebrado, lo único que genera es alentar más protestas y más la idea de ir contra el turismo.

Después del sector inmobiliario, ¿el turismo es otra burbuja nueva?

En parte sí, pero es muy difícil determinarlo. Pero sí es cierto que se esté dando en el sentido de que el turismo se ha visto como la gran solución de la crisis, con mucha liberalización y crecimiento sin control. Un hotel debe tener un 70-80% de ocupación o no le da beneficios. Si tú construyes y la oferta hotelera sigue creciendo, significa que el Estado deberá hacer más esfuerzos para atraer a más turistas, porque la ocupación debe ser del 70-80%. Y si no vienen más turistas el sector entra en crisis. Y entonces pasaría igual que con los empleos de la construcción, que provocó un pico de paro, pero ahora con el sector del turismo. Otra vez nos la daremos de frente.

¿Este proceso esconde una lucha de clases?

Desde el punto de vista de que las élites salen beneficiadas y el trabajador ve reducida su capacidad de vida, sí lo podemos ver así. Antes la lucha de clases se concentraba en el mundo de las fábricas y el trabajador. Hoy día, la ciudad es muy importante comprenderla como un fondo de captación de capital. La ciudad es un recurso, como la especulación inmobiliaria para las grandes empresas. Y eso impide que un trabajador no pueda acceder a una vivienda y deba asumir trabajos que precarizan su forma de vida.

¿Sin la gentrificación previa de muchos barrios no se hubiese producido este impacto turístico?

Por un lado, el turismo gentrifica barrios porque expulsa a la población que había. Y, por otro lado, el turismo va a barrios que habían sido gentrificados, como Gràcia o Poblenou porque le da calidad en el ambiente, la gente el barrio es de clase media, le da seguridad, tiene servicio, comercios, terrazas… Un turista no va a un barrio estigmatizado. Gentrifica al barrio que ya había sido gentrificado. Y los que llegaron allí, en un primer momento, como parte de la gentrificación del barrio, son ahora los que también se ven expulsados.

¿Se analiza el impacto medioambiental que ocasiona este proceso?

Hace falta más estudios sobre el impacto pero es de sentido común. Por ejemplo, se sabe que la industria que más contamina es la aviación. O el consumo de agua del turismo, a través de campos de golf u hoteles. El tema de que se ha construido en toda la costa española, lo que ha implicado eliminar una reserva natural que existía allí y que ahora es hormigón. Eso será nefasto para la desertización que va a sufrir España. Otro detalle es que un crucero contamina como 12.000 coches. Solo uno. Y en un fin de semana en el puerto de Barcelona suele haber tres.

¿Hemos llegado tarde para corregir esta situación?

En algunas zonas aún se está a tiempo de controlar, no tanto en Barcelona o Ibiza donde se ha permitido cualquier cosa. En Barcelona es muy difícil. Los barrios no pueden absorber más turismo. En algunas zonas debe hacerse un decrecimiento y crear otros servicios que generen otros empleos. Y, en otras, planificar de forma más responsable.

Pero, ¿cómo se puede planificar? Hemos visto que cada intento de regulación, como la gestión de Ada Colau con la gestión hotelera, produce críticas muy duras.

Claro, porque en España desde la época de Franco el gran negocio es el turismo y las élites económicas saltan a la mínima, porque no quieren perder poder. Si me dices que quieres controlarlo y yo tengo el poder económico, te digo que no. Entonces le queda el papel a la ciudadanía, e insistir en que esto no puede ser así y que afecta a nuestra vida.

@anaisbernal


 

martes, 22 de agosto de 2017

La pregunta esencial


En respuesta a Aurelio Alonso




 

 

A pesar de que Aurelio Alonso se insertó desde el comienzo en el debate sobre el centrismo en Cuba con un texto ajeno a su temática, que solo parecía buscar el descrédito del joven historiador Elier Ramírez Cañedo, yo me abstuve de mencionarlo, sobre todo por respeto a Martínez Heredia –un hombre de extraordinaria coherencia–, su amigo, a quien admiré siempre, y porque el propio Elier se encargó de responderle de manera brillante. Ha vuelto sin embargo al ruedo, ahora sí en tema. No sé si solo ha leído los textos aparecidos en Granma –el de Elier y el mío–, pero debo enfatizar el hecho de que en estos días se han publicado contundentes reflexiones en el blog La pupila insomne, en Cubadebate y en las redes, más valiosos y profundos en mi opinión que los que cita con entusiasmo y casi nos privan de su respuesta, según dice.

Es una tarea fatigosa volver a repetir ideas que ya han sido formuladas por otros colegas. Me permito recomendar al lector algunos pocos de esos textos:

de Raúl Antonio Capote, “Tercera opción en Cuba, el drama de los equilibristas”, (Cubadebate, del 26 de junio); de Jorge Ángel Hernández, “¿Qué nos dice el centrismo a estas alturas en Cuba?”, (La Jiribilla); de Iroel Sánchez, “El debate abierto y la mano cerrada”, (10 de julio, blog La pupila insomne); y de Carlos Luque Zayas Bazán, “Breves notas sobre la moderación política”, (8 de agosto, blog La pupila insomne) entre otros. Escritores no directamente vinculados a la polémica como Luis Toledo Sande, incluso algunos que residen en el exterior, como René Vázquez Díaz y Emilio Ichikawa, han aportado valiosos comentarios.

Una de las dificultades de un debate como este suele ser la dispersión de los textos y la posibilidad de que los contendientes no lean las respuestas más abarcadoras. Es el caso de Aurelio, al parecer. Como reduce su réplica a mis palabras en la entrevista citada –al fin y al cabo, una entrevista oral, retocada por supuesto, pero prisionera de la improvisación–, e ignora mi artículo “Las falacias en su centro” (Cubadebate, 18 de julio) y luego mis extensas respuestas a López Levy (blog La isla desconocida, Primera Parte, 24 de julio y Segunda Parte, 29 de julio), desconoce los argumentos expuestos en esos textos, que quizás, hubiesen evitado entuertos retóricos innecesarios.

En mi respuesta a López Levy menciono el hecho de que el Che ya avizoraba que la contradicción primaria –prefiero usar ese término– de la época, es la de países explotadores versus países explotados. Tras ella, sin embargo, subyace otra, que sí puede ser catalogada de fundamental: la que marca los límites históricos del capitalismo. No hablo de una contradicción entre países capitalistas y países “socialistas”, sino entre el capitalismo y el socialismo necesario. Porque no hay, no habrá supresión de la explotación para la mayoría de los países y de los seres humanos, vivan donde vivan, por unos pocos, si no se derriba el capitalismo.

Me sorprende sin embargo que un investigador como Aurelio afirme que Cuba no pudo entender esa realidad antes de la caída del socialismo este-europeo; si hubo un país que rompió desde sus propios orígenes revolucionarios la burbuja de un “campo socialista en coexistencia pacífica con el imperialismo” y se hizo cargo de aquella contradicción primaria, fue Cuba. Una cosa son los manuales, estimado Aurelio, –incluso los publicados o distribuidos en Cuba–, y otra la práctica revolucionaria, cuando existen líderes de la estatura de Fidel y del Che. No fue por el equilibrio Este – Oeste que decenas de miles de cubanos entregaron sus vidas (muchas veces a contrapelo de los criterios de Moscú) en República Dominicana, Argelia, Congo, Congo Brazzaville, Guinea Bissau, Angola, Etiopía, Venezuela, Bolivia, Centroamérica, etc., ni el incondicional apoyo dado a Vietnam –el nuestro fue el único país que tuvo embajada en el territorio liberado del Sur–, o a los gobiernos de Allende en Chile, o de los sandinistas nicas en su primera etapa, para solo citar tres casos paradigmáticos. Tampoco el hecho de que decenas de miles de colaboradores de la salud y de otros sectores –maestros, constructores, entrenadores deportivos, ingenieros, etc.– ofrecieran sus servicios en zonas intrincadas, selváticas o marginales de más de 60 países, en su mayoría del Tercer Mundo. Sobre las diferencias entre el CAME y el ALBA, como proyectos integradores, expongo mi criterio en el libro Cuba, ¿revolución o reforma? (páginas 227 – 230) cuya segunda edición a cargo de la Editorial Ocean Sur –de donde ubico las páginas–, será presentada dentro de algunas semanas, en el venidero septiembre.

Me sorprende también su afirmación de que el derrumbe del sistema socialista nos hizo “descubrir que era posible (y necesaria) la asociación con el capital extranjero, la explotación del turismo como fuente de ingresos, la expansión de sistemas de propiedad cooperativa, una comprensión positiva de la autogestión, y la privatización en escala controlada”. Aurelio coloca de esta manera la verdad fuera de todo contexto, como una entidad que debe ser vislumbrada o descubierta al margen de los sucesos históricos y sus necesidades. Existe la tendencia a calificar de erróneas todas las políticas implementadas con anterioridad por la Revolución –no creo que sea su caso–, lo que resulta un disparate y en algunos autores, una estrategia descalificadora. Por cierto, la primera Ley de Inversión Extranjera data de 1982, mucho antes de la caída del socialismo europeo.

Empecemos por abordar el tema del reformismo. Las reformas en el capitalismo –en este caso, las que provienen de, o fueron enarboladas por la socialdemocracia– solo son realizables si el capitalismo las necesita o dicho de manera más exacta, solo fueron realizables mientras el capitalismo las necesitó. Ese es el problema histórico del reformismo, que presume de realista y de pragmático, de conocedor de los datos de la realidad, de lo que es posible –en oposición al espíritu revolucionario, acusado de utópico, de cazador de imposibles– en aras de objetivos mayores que nunca alcanza. Cuando el capitalismo europeo necesitó del Estado de Bienestar y de las políticas keynesianas, en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las implementó, estuviese o no en el gobierno la socialdemocracia. No fueron conquistas de un partido, sino enroques de un sistema. Pero a finales de la década de 1970 cambió la situación: la especulación financiera y la contracción del capital productivo, así como la transnacionalización desnacionalizadora del capitalismo, entre otros rasgos, requerían de políticas neoliberales. Algunos líderes socialdemócratas como Olof Palme resultaban molestos y contraproducentes para el insaciable proceso de reproducción del Capital, y fueron eliminados de manera impune. Cuando sobrevino la caída del llamado campo socialista, la socialdemocracia –supuestamente dueña absoluta, por primera vez, de las banderas de la izquierda–, ya no era viable (por sí misma nunca lo fue), y para sobrevivir electoralmente tuvo que ajustar sus programas hasta hacerlos indiferenciables de la derecha neoliberal. En la entrevista oral que reprodujo Granma, hablo de manera muy sucinta de esto y al intercalar la alusión al asesinato de Palme, da la impresión de que lo vinculo al derrumbe del socialismo, peccata minuta que aprovecha Aurelio, ante la ausencia de argumentos más sólidos. Vale decir, no obstante, que sí existe al menos una relación indirecta y por supuesto, adelantada, entre aquel asesinato y esa caída, porque el debilitamiento del sistema socialista le permitiría al capitalismo el abandono paulatino de las políticas de corte socialdemócrata, algo que Aurelio debiera saber y no dice. Si hubiese leído mi respuesta a López Levy, hubiese comprendido lo que acabo de explicar.

No comparto la teoría del péndulo en la sensibilidad política de los pueblos, pero es posible señalar al menos dos períodos de predominio reformista en Cuba, ambos asociados a grandes decepciones nacionales; el primero ocurre después del Pacto del Zanjón, cuando se impone la mirada del autonomismo, y del cientificismo positivista. Cintio Vitier añade un tercer elemento a los dos anteriores, que los complementa: la crítica literaria academicista. Martí, solar, se apartó de esa tríada de tendencias reductoras. Fue independentista (revolucionario), antipositivista –la verdad social no podía ser ajena a la justicia humana–, y modernista.

El segundo momento se produce al nacer la República neocolonial, con una Enmienda que rebajaba su condición de Estado libre y soberano, por el que habían muerto en la manigua tantos cubanos. Durante las dos primeras décadas del siglo XX predominó en Cuba el apego al dato, un cientificismo positivizante muy orondo, sin alas para volar. No significa, por supuesto, que en uno u otro período no se hiciesen aportes relevantes a la cultura cubana; el mejor ejemplo, por sus indudables aciertos y también por sus limitaciones, es la revista Cuba Contemporánea. Incluso Fernando Ortiz, nuestro tercer descubridor, aparece atado todavía a conceptos “científicos” que lastran sus primeros acercamientos a la realidad nacional, lo que luego superaría con creces.

A veces temo que un sector descreído de la intelectualidad –escéptico y desilusionado– produzca un tercer período, e intento hacer contrapeso. A eso me refería, por supuesto, cuando aludía a las estadísticas y a la descripción minimalista, como síntomas de un cientificismo empobrecedor y desmovilizador (contrarrevolucionario). Es una reacción típica de un cientificista el sacar de inmediato su sable en defensa de las estadísticas –sin entender el sentido de la frase–, cuando cualquiera, en realidad, las reconoce como útiles y necesarias. Las estadísticas, desde luego, no son el problema: son los hombres y las mujeres que las usan, los que quedan atrapados en sus redes. Los revolucionarios están obligados a conocer a fondo la realidad –la tangible y la intangible, la visible y la invisible, o simplemente la posible (que es una zona muchas veces desconocida de la realidad)– para transformarla, nunca para aceptarla de forma pasiva. Martí y Fidel conocían mejor que sus contemporáneos sus respectivas realidades, porque trascendían la mirada que se ajustaba estrictamente al dato comprobable. He repetido mucho esta anécdota en mis conferencias y textos sobre Martí, pero es menester que insista en ella: cuentan que tras un ardoroso discurso ante emigrados cubanos en los Estados Unidos, en el que Martí había exaltado con verbo encendido las condiciones que según él existían en el país para la Revolución, un recién llegado de la Isla replicó: “Maestro, pero en la atmósfera de Cuba no se respira ese fervor que usted describe”, a lo que Martí respondió: “Pero yo no hablo de la atmósfera, hablo del subsuelo”.

El uso de uno u otro nombre para denotar un hecho o una posición política, caramba, no cambia su cualidad. Que Martí no utilizara el término centrista para referirse al autonomismo –atrapado en una solución intermedia entre el colonialismo verticalista y la independencia– no implica que el reformismo no intente situarse siempre en esa incómoda e irreal posición. Pero, ¿alguien cree que nos creemos el cuento? Si nos piden que eliminemos “la etiqueta” por falsa, no tendremos reparos; lo que no podemos es dejar de señalar la postura. Tampoco Aurelio logra avanzar mucho al rechazar mis asedios al término. Coloca una advertencia que compartimos todos: “una característica a tomar en cuenta del centrismo, cuando se le necesita para concertar alianzas, es que suele comenzar distanciándose de la izquierda para terminar barrido por la derecha. Lo delatan actuaciones pendulares”. Parece escrito por el incisivo Iroel Sánchez. Pero intenta deslindarse: “la fórmula centrista –afirmo yo en la entrevista oral–, funciona al interior del sistema capitalista como un recurso electorero”, y Aurelio, en un tono condescendiente, acota de inmediato: “es válido, pero insuficiente”. También lo creo. Después, reproduce mi definición para Cuba: el centrismo “se apropia de elementos del discurso revolucionario, adopta una postura reformista y en última instancia frena, retarda u obstruye el desarrollo de una verdadera Revolución”. Retengo la respiración para esperar el veredicto, pero enseguida sentencia: “dicho en abstracto puedo compartir esa afirmación.” Estoy aliviado, al menos saco el aprobado. Sin embargo, el propio Aurelio demuestra más adelante –lo hace para objetar que nos enfoquemos en algo que le parece baladí– que la definición del centrismo que manejamos no es tan abstracta como pretendía: “el centrismo que parece preocupar a Ubieta y a Elier, [es] la proximidad, real o aparente, de una corriente crítica, proyectada al cambio, con objetivos reformistas de corte socialdemócrata”. No podría decirlo mejor.

Aurelio pide que revisemos el discurso de Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, aquel que advierte que el imperialismo jamás podría destruirnos, y que nosotros sí. Sobre ese discurso publiqué un artículo titulado “Dos modelos éticos: una década después de la advertencia de Fidel” en la revista Universidad de La Habana, en su número 279 de enero – junio de 2015. Lo que podría autodestruirnos, dice Aurelio basado en ese texto, no es el centrismo, sino la corrupción. Pero yo le recomiendo que relea con más detenimiento ese discurso extraordinario. Por supuesto, a Fidel le preocupa la corrupción, y no el centrismo –que solo existe en la mente calenturienta de algunos partidarios del capitalismo, por acción o por omisión– pero no en abstracto: le preocupa el mercanchinfleo, el enriquecimiento ilícito de los que juegan al capitalismo como fuente de una desigualdad no basada en el trabajo. Es decir, a Fidel le preocupan los bolsones de capitalismo que emergen sin control en la sociedad cubana. Recientemente el Estado cubano ha iniciado un reordenamiento de la actividad privada y cooperativa, no para frenar su expansión, sino para mantener el control popular. Los que se oponen a ese ordenamiento, y claman por una profundización (liberalización) de las medidas, saben o intuyen –el instinto de clase es poderoso–, que el desorden y la ausencia de controles le abriría las puertas al capitalismo. A propósito, resulta pueril, pero evidentemente necesaria, una aclaración: jamás he dicho que no existen elementos de capitalismo en el socialismo, o que no hemos abierto o cerrado compuertas, según las necesidades de su construcción. El camino hacia el socialismo, que es lo que comúnmente se entiende por socialismo, se construye con el cemento y la arena de las canteras del capitalismo. Pero, ¿qué significa traer “lo mejor” del socialismo (que no existe como realidad establecida, que apenas se construye) para unirlo a “lo mejor” del capitalismo? Lo mejor del socialismo, cuando se alcanza en algún punto, es la negación-superación del capitalismo en ese punto. Ignoro de dónde Humberto Pérez extrajo la frase entrecomillada –"al capitalismo hay que descartarlo completamente como fuente de experiencias a considerar ya que en él no hay aspectos positivos que rescatar"– que le sirve de comodín para caricaturizar la imposibilidad de unir “lo mejor” de cada sistema. No la escribí yo y él no expone la fuente. Google, tan acuciosa, solo lo sitúa a él como referente. Pero debo admitir sin embargo que en su más reciente artículo se acerca, no sé si conscientemente, a las ideas que defendemos. Suscribo plenamente esta afirmación suya referida a la Conceptualización del Modelo Económico y Social:

Es un magnifico documento que representa el nuevo Programa del Partido y la Revolución en las circunstancias actuales y que tiene sus antecedentes fundamentalmente en el Programa del Moncada, que fue el primer programa, y en la Plataforma Programática aprobada en el I Congreso del Partido, que fue el segundo programa de la revolución y su primero para la construcción del socialismo.

También Aurelio menciona en acuerdo, así sea someramente, la existencia de los Lineamientos consensuados con el pueblo. Entonces, ¿en qué discrepamos? Quieren hacer creer que estamos en contra de la crítica revolucionaria. En mi artículo “La añorada contaminación de la crítica revolucionaria. Algunas reflexiones” (2012), publicado en mi blog La isla desconocida y después en mi libro Ser, parecer, tener (Casa Editora Abril, 2014), apunto tres objetivos que avanzaban ya de manera sigilosa:

– El primer objetivo y el de más alcance, es quebrar la identidad histórica entre Gobierno y Revolución (presuntamente, el Gobierno cubano construye hoy en secreto un nuevo capitalismo).

– El segundo objetivo es la contaminación de ese imaginario con presupuestos de una izquierda no revolucionaria, restauradora del capitalismo, que utilice a conveniencia la terminología revolucionaria y eluda las definiciones para pasar inadvertida; que aliente el combate contra el Gobierno cubano “por no ser suficientemente revolucionario”, y que simultáneamente teja una urdimbre conceptual que “supere” la visión revolucionaria.

– El tercer objetivo sería entonces romper el nexo histórico entre rebeldía juvenil y Revolución. Contaminar el espacio de la crítica revolucionaria, es decir, incorporar en él a la crítica contrarrevolucionaria. Hacer que la Crítica pierda sus apellidos, para legitimar a los actores invisibles de la contrarrevolución.

Quiero recalcar que apoyo la crítica revolucionaria, la que tiene como fin no el desmantelamiento del sistema o su criminalización, sino su necesario y continuo perfeccionamiento; la crítica que denuncie la aparición de bolsones de capitalismo sin control popular; la que defienda a los más humildes de las injusticias o del acomodamiento de los de más recursos. Qué vengan todas las ideas útiles, todas las mentes dispuestas a contribuir al debate nacional, siempre que el propósito, la direccionalidad discursiva, el sentido de cada sugerencia, sea la derrota definitiva del capitalismo en Cuba. Pero entonces, ¿qué nos separa?, ¿quién nos separa?

Volvamos al origen de esta polémica, tendenciosamente olvidado: Cuba Posible. Uno de sus fundadores, Lenier González, expresaba en una entrevista concedida a Elaine Díaz para Global Voices, en el 2014:

en el contexto cubano no se trata de modificar “un modelo de prensa”, sino de transformar “un modelo de Estado”. Ese “modelo de Estado” consagra constitucionalmente una ideología y la proyecta sobre toda la nación, y pone a todo su aparato institucional en función de su reproducción, como si de una iglesia y sus fieles se tratase.

(…) El desafío, que es de índole estrictamente político, consiste en reconocer, de una vez por todas, el pluralismo político de la nación, y construir unos marcos legales e institucionales donde esos cubanos, con pensamiento(s) diferente(s), puedan trabajar por el cumplimiento de las metas históricas de la nación.

(…) Si algo ha tipificado los últimos 10 años, es un corrimiento “al centro” en un conjunto importante de actores sociales y políticos, dentro y fuera de la Isla. Ello ha sido positivo, y ha favorecido el surgimiento de plataformas e iniciativas de comunicación de inestimable valor.

¿Qué significa “un modelo de Estado” que promueva y difunda todas las ideologías? Todas significa una: el capitalismo. Otro de los fundadores, Roberto Veiga, comentaba a Reuters en el propio año 2014:

“ Evidently in Cuba there will come a time when more than one party exists," Veiga said. "I h ave a personal opinion in favor of a multiparty Cuba. Our project wants to facilitate this and contribute to serenity in the process. (“Yo tengo una opinión personal a favor de una Cuba pluripartidista. Nuestro proyecto quiere facilitar esto y contribuir a la serenidad en el proceso.”)

(…) Cuba Posible will promote "transitional change" with views from a wide range of Cubans, Veiga said. (“Cuba Posible promoverá el ‘cambio transicional’”)

Estos son los propósitos fundacionales de Cuba Posible, alegremente financiados por embajadas, instituciones y fundaciones que –es evidente–, no quieren el socialismo en Cuba. Una plataforma en la que actores principales como Arturo López Levy declaran de manera abierta su militancia socialdemócrata (y sionista) y en la que se ataca desembozadamente a Venezuela (“Venezuela: claves para una crisis”, 6 de agosto) precisamente cuando el imperialismo intenta estrangularla y privarla de la solidaridad externa. Porque Venezuela y Cuba libran una guerra contra el mismo enemigo, aunque los procederes por el momento sean distintos. Por eso las palabras de Emir Sader dirigidas a los intelectuales que se distancian ahora de la Venezuela asediada, son también pertinentes para Cuba:

Para esos, aunque se digan de izquierda no existen ni capitalismo, ni imperialismo. No hay tampoco derecha, ni neoliberalismo. Las clases sociales desaparecen, disueltas en la tal “sociedad civil”, que pelea en contra del Estado. No toman en cuenta que se trata de un proyecto histórico anticapitalista y antimperialista.

Parece que no se dan cuenta que no se trata de defender un gobierno, sino un régimen y un proyecto histórico.

Entonces, la pregunta esencial del debate que Aurelio, uno de los miembros fundadores –como también lo fue Julio César Guanche– de la directiva de Cuba Posible, de larga trayectoria como intelectual revolucionario, debe hacerse, no para responderme –no me debe explicación alguna–, sino para responderse él solo, es esta: ¿comparte o son compatibles con sus principios, estas posiciones y realidades de partida?

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

lunes, 21 de agosto de 2017

¿Estamos en una derecha democrática, compasiva y continuadora de políticas sociales?







Argentina: debates para despues de la primera fase electoral, por Carlos A. Larriera



El artículo de José Natanson El macrismo no es un golpe de suerte publicado en Página 12 el 17.8.2017 tiene una cara positiva y otra profundamente negativa.
La parte positiva es que se pone el acento en la efectividad del discurso del macrismo, siguiendo las indicaciones de Durán Barba y otros publicistas, mencionando los sectores sociales en los que este discurso puede influir, señalando que intentan crear una nueva ideología, y que se apoyan discursivamente en hechos como el narcotráfico, irresuelto en el gobierno anterior, tarea imposible dentro del capitalismo.

Hace tiempo que es necesario poner en primer plano lo peligroso y efectivo de este discurso porque hasta ahora no ha habido clara conciencia de su peligrosidad ni se ha trabajado con suficiente eficacia —aunque hay destacadas excepciones— en la elaboración y difusión de un contra discurso específicamente direccionado a desarmar su capacidad de influenciar explicando su falsedad. Aunque esto es extremadamente difícil de lograr frente al cuasimonopolio mediático que trasmite este discurso, sostiene al gobierno e invisibiliza todas sus medidas regresivas.
Adjudicar a ese discurso la causa principal de los triunfos electorales del macrismo es exagerado, no se corresponde con la realidad, y enmascara —aunque sea involuntariamente— razones más importantes que están detrás de los resultados electorales.

Lo más negativo de este artículo se pone en evidencia en frases como “expresa una nueva derecha: democrática, dispuesta a marcar diferencias económicas con la derecha noventista, y socialmente no inclusiva pero sí compasiva.”, o “El de Macri es un neoliberalismo desregulador, aperturista, anti-industrialista y, por supuesto, socialmente regresivo, pero no privatizador ni anti-estatista.”, o “pero es una derecha democrática y renovada”.

Aunque tiene frases que intentan relativizar estas posiciones, como, por ejemplo, “Pero el objetivo de esta nota no es denunciar la simulación de Cambiemos ni desnudar la oscuridad de su alma verdadera sino entender por qué sus propuestas resultan convincentes, indagar los motivos profundos de su eficacia, entender por qué funciona.”, o “(la manipulación del escrutinio bonaerense desmiente este supuesto higienismo)”. El sentido general del artículo tiende a presentar al macrismo como democrático, aunque de derecha, una contradicción en los términos. Habría que explicar qué es una derecha democrática. Porque si es un gobierno de derecha es la defensa de los intereses de una minoría enriquecida contra el conjunto del pueblo, de manera que nunca puede ser “democrática” si se toma este término en un sentido aunque sea aproximado al de una verdadera democracia. Lo negativo de esta enunciación es que califica al gobierno de Macri como democrático, lo cual se contrapone con todos los datos de la realidad. Cuando lo que hay que denunciar es que este gobierno es una dictadura en cuotas, un experimento nuevo en la historia mundial que consiste en ejercer el gobierno como una dictadura militar, en la que se van anulando todos los derechos civiles y democráticos, pero manteniendo lejanamente las formas de una democracia burguesa.

Que el discurso del macrismo sea efectivo y hay que tomar buena nota de ello es totalmente cierto. Pero que implique que sea una variante de derecha de la democracia, que sea compasiva, que no repita el noventismo —cuando en realidad es una versión corregida y aumentada del mismo— es irremediablemente un engaño al lector, cuando lo que se necesita hacer perentoriamente, superando el discurso macrista, es revelar la verdadera naturaleza del macrismo, sus verdaderos objetivos, las causas materiales de su política, y el grado de represión que está dispuesto a desarrollar para conseguir sus objetivos.

Frente a las revelaciones cada día más amplias y fundamentadas del tremendo fraude realizado por el gobierno que pone en evidencia que CFK ganó por un amplio margen no es serio afirmar que todo el mérito del triunfo electoral del macrismo se basa fundamentalmente en su discurso.

No hay forma, por más buena voluntad que se tenga, de interpretar este artículo meramente como destinado a desnudar la eficacia del discurso macrista.
El artículo no se basa en las causas económicas, materiales de las políticas del macrismo ni del kirchnerismo. Desde el lugar en que se sitúa es inevitable que hable solamente de factores políticos básicamente supeestructurales, y se pierda la conciencia de los verdaderos intereses en juego, aunque el discurso macrista tenga efectos concretos en distintos sectores de la población.

Las críticas que se pueden hacer son innumerables, superan la extensión razonable de este artículo. Lo que sigue pretende ser un resumen sucinto de muchas de ellas, sin necesariamente vernos obligados a citar frases específicas.
No se puede afirmar a priori que la preocupación por el narcotráfico supera la preocupación por el aumento de la pobreza, el desempleo, la miseria, la suspensión o rebaja de gran parte del pago de los medicamentos a los jubilados, la baja de la capacidad de compra de las jubilaciones al ajustarse por debajo de la inflación, el cierre masivo de PyMES, y tantos otros retrocesos en curso de manos de este gobierno.

Las crecientes y fundadas denuncias de fraude que implican que en realidad ha existido un amplio triunfo de Cristina Kirchner (CFK) en la provincia así lo demuestran.

No es cierto que el macrismo haya decidido prolongar la AUH, las jubilaciones, las cooperativas, etc., lo que pasa es que no puede darlas de baja de un solo golpe porque no tiene la relación de fuerzas suficiente, ante las masivas movilizaciones en contra de sus medidas regresivas. Pero las está desmantelando, sin dudas. Lo mismo se aplica a la privatización de las escuelas, de los hospitales, etc., ¿Cómo puede ser que esto no se vea? ¿O es que se ve pero se expresa mal? Pero al decir “el gobierno ha decidido prolongar el generoso entramado de políticas sociales” está muy claro que se afirma que no está en los planes del gobierno desmantelarlas.

Es cierto que “si se hubiera comportado de otro modo probablemente no hubiera ganado todas las elecciones porteñas desde 2007 y quizá tampoco la Presidencia”, aunque sin “quizá”, pero entonces no se puede afirmar “ha decidido prolongar…”, esta es una afirmación de una voluntad expresa, no hay forma de interpretarlo de otro modo.

El hecho de que las masas agitaran “Macri basura/vos sos la dictadura” no puede tomarse como que el kirchnerismo reducía su visión a esa verdad. Se ignora o se pasa por alto que en el peronismo conviven sectores de la burguesía y gran burguesía, que desde los ’70 se incorpora una buena parte de la clase media, y que en todas sus etapas incluyó a gran parte de la clase obrera. El aparato del PJ responde al capital, al igual que la superestructura del radicalismo. El gobierno de CFK representa las aspiraciones de una gran parte de la clase media progresista de elevar el nivel de vida de la población, con las limitaciones de intentarlo dentro del capitalismo y sin permitir el protagonismo de la clase obrera. El peronismo de Perón podía ser denominado, con grandes reservas, nacional y popular, pero el kirchnerismo, también con reservas, se puede considerar nacional, popular y democrático. Y los intereses estratégicos de la clase obrera no se ven representados adecuadamente en el peronismo, aunque pertenece a él en gran medida por falta de una alternativa mejor, la cual debería aportar la izquierda, pero que en los hechos está muy lejos de ayudar a la clase obrera a incorporarse a la lucha política.

Esta visión de bases materialistas, no es la visión, evidentemente, de este artículo, que pone en una misma bolsa a todos los sectores del peronismo. Lo que está ausente en este relato son los intereses materiales del verdadero poder en este gobierno, que es el capital concentrado y centralizado internacional (CCyCI) que por sus necesidades de saqueo mundial no puede ser nunca una “derecha democrática”.

¿Cómo se puede hablar de democrática aunque se le agregue de derecha frente a la monstruosidad que han estado haciendo con Milagro Sala y la desaparición forzada de Santiago Maldonado? A lo que hay que agregar la acción cada vez más represiva de la gendarmería, sustituyendo cada vez más el rol del aparato militar y para-militar de la última dictadura. Tampoco se pueden ignorar los permanentes ensayos represivos del gobierno, buscando asustar y desanimar la resistencia social. Numerosos casos, como la represión a los docentes cuando instalaron la escuela itinerante así lo atestiguan.

El nivel represivo que se ha ejercido sobre Milagro Sala, salteando todas las normas institucionales vigentes, es un verdadero paradigma de la política del conjunto del gobierno nacional y no solamente del gobernador Morales.
La Tupac Amaru dirigida por Milagro Sala ha hecho una obra social monumental, en base al trabajo, al sudor y al esfuerzo de todos sus integrantes, creando cooperativas de vivienda que ha construido barrios enteros, y fábricas textiles, metalúrgicas, de bloques de cemento, de adoquines, piletas, anfiteatro para espectáculos infantiles, plazas con mesas y sillas, etc., etc. Muchos militantes del trabajo barrial en otras provincias se han acercado a la Tupac para aprender cómo han logrado hacer y siguen haciendo semejante obra. Morales ha dicho que con Milagro libre no puede gobernar. Y tiene razón, ¿cómo va a gobernar frente a un movimiento social que realiza todas las obras que el gobierno debería realizar y no realiza, y no tiene intenciones de realizar porque obedece a otros intereses que son los capitalistas? Y que la Tupac es un problema nacional para el conjunto del capital concentrado lo prueba el hecho de que se estaba extendiendo cada vez más a otras provincias. Esto se contrapone con la política del gobierno de desmantelar todas las reformas que han favorecido el nivel de vida de gran parte de la población, eliminar toda redistribución del ingreso, y utilizar el aparato del Estado y los recursos impositivos para financiar y subsidiar al CCyCI. Y para esto necesita un nivel de represión de proporciones muy grandes.

Santiago Maldonado es un desaparecido por obra del aparato del Estado. Toda la lucha por su aparición con vida es fundamental y debe continuarse y aumentarse hasta conseguir efectivamente su aparición con vida. Ésta lucha es en primer lugar por Santiago Maldonado, pero también para resguardar la vida y la libertad de todo el pueblo en el presente y en el futuro.

Teniendo en cuenta todo esto ¿cómo se puede hablar de “derecha democrática”, realizando todo un discurso que está atravesado explícita o implícitamente por esa misma idea?

Cómo se puede hablar así cuando este gobierno ha violado todas las normas institucionales vigentes hasta su asunción, que ni siquiera son verdaderamente democráticas, sino democrático burguesas, con todas las restricciones que esto implica. Los ejemplos de esta política gubernamental son innumerables: la anulación con simples decretos de gran parte de las leyes votadas por el parlamento en el gobierno anterior, la presión sobre el poder judicial, la destitución de un miembro del Consejo de la Magistratura producida en estos días, la aprobación de la Corte Suprema del 2x1 a los genocidas, etc., etc.

La anulación uno por uno de todos los derechos es la política de este gobierno, que no es una alternativa democrática de derecha, sino que es una paulatina instauración de la más autoritaria de las dictaduras.

Carlos A. Larriera

18.8.2017

viernes, 18 de agosto de 2017

EEUU no puede lanzar una guerra contra Corea del Norte sin sacrificar Japón y Corea del Sur



 

La verdadera razón de estas amenazas de guerra nuclear es debilitar y limitar las fuerzas chinas en la economía, en la Ruta de la Seda, en el mar

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Efraín Chury Iribarne: Esta semana estuvo marcada por amenazas de EEUU contra Corea del Norte y la posibilidad de un bombardeo contra Guam. ¿Cómo lo ven allí?

JP: Obviamente hay muchas noticias sobre lo que podría pasar en Asia. Particularmente las amenazas que el presidente Trump ha lanzado contra Corea del Norte. Y debemos decir claramente que EEUU no puede lanzar una guerra contra Corea del Norte sin sacrificar Japón, Corea del Sur y otros protectorados de EEUU como la isla de Guam.

Los consejeros y funcionarios del gobierno de Trump han recibido noticias de los vecinos de que no quieren un enfrentamiento nuclear. Entonces, es mucho bluff, Trump juega como el loco, es una táctica para intimidar a los adversarios. En la época de Nixon, Kissinger decía que utilizaban lo que llamaban las locuras de Nixon para conseguir concesiones de sus adversarios.

Lo mismo pasa hoy en relación con Washington: Trump actúa como el loco, como el extremista que puede lanzar una guerra en cualquier momento; pero los que están controlando las políticas de guerra -el Ministro de Guerra que aquí llaman de Defensa y otros más- dicen que van a mantener la alternativa de una guerra, de un ataque nuclear, que están preparados para un ataque nuclear. Pero eso presume que Corea del Norte va a iniciar una guerra y obviamente Corea del Norte no tiene ninguna intención de lanzar una guerra con consecuencias tan grandes.

Entonces, tenemos una situación dramática, muy militarizada, muy amenazadora, pero es una situación de grandes tensiones, donde los EEUU están aumentando las presiones sobre China, porque la meta original -y es cada vez más evidente- es que los EEUU están tratando de provocar una política agresiva contra China. Hay amenazas cada semana por parte de las fuerzas marítimas y aéreas contra China. Ahora hablan de aumentar las sanciones en EEUU y restringir las inversiones de China.

Entonces, lo que podríamos decir es que hay dos cosas en juego ahora: una es las amenazas, la escalada bélica contra Corea del Norte utilizando cualquier ejercicio de Corea del Norte; y eso podría ser el primer paso. Pero la verdadera razón de estas amenazas de guerra nuclear es debilitar y limitar las fuerzas chinas en la economía, las extensiones marítimas de China y particularmente el comercio y la infraestructura que está construyendo en la Ruta de la Seda.

Eso es lo básico. Ahora, diciendo eso debemos reconocer que en cualquier momento una de las locuras de Trump se puede hacer realidad; que por algún pretexto decidan atacar a Corea del Norte. Eso no está excluido. Eso podría pasar. Pero yo creo que las posibilidades son bastante distantes, por eso no debemos excluirlo y presionar para la paz en todo el mundo, particularmente los propios coreanos.

No hay que olvidarse que Corea del Norte tiene razón: el 30% de la población Norcoreana murió en la guerra de los '50; es decir más de once millones de coreanos murieron por las guerras norteamericanas que destruyeron totalmente 48 ciudades. Entonces, Corea del Norte tiene razón para protegerse cuando casi todas las familias sufrieron muertes por los ataques aéreos de EEUU en la guerra anterior.

EChI: El Reino Unido dice que está obligado a enfrentar a Corea del Norte si Kim Jong dispara misiles contra EEUU. O sea, Gran Bretaña está dispuesta a entrar en esa guerra.

JP: Si porque Inglaterra busca algún camino hacia mejores relaciones comerciales con los EEUU después de salir de la Unión Europea. Entonces, debemos interpretar eso. Es inútil en una confrontación con Corea del Norte, Inglaterra no tiene intereses allí. No hay un factor económico importante para Corea ni para Inglaterra. En segundo lugar, Inglaterra no ha lanzado ninguna amenaza contra China que es el verdadero objetivo de Washington. Y tercero, yo creo que Inglaterra es un poder de tercera categoría en Asia en estos momentos. No juega el mismo papel que Japón, mucho menos que India, y menos incluso que Australia. Entonces, son simplemente declaraciones folclóricas por parte de Theresa May, la Primera Ministra del Reino Unido.

Podemos agregar que el presidente francés Macron también hizo declaraciones favorables a Trump. Pero tampoco Francia tiene gran presencia en Asia e incluso está firmando pactos con China mientras habla con Trump.

EChI: La situación en Brasil en estos momentos es impresentable y nadie sabe el rumbo que tomará el gigante sudamericano rumbo a las elecciones del 2018.

JP: Es una situación bastante confusa, porque de un lado el presidente Temer quiere profundizar la privatización de la economía, profundizar las medidas contra los salarios, las pensiones, la seguridad social, etc. Pero no tiene ningún apoyo popular, es un chico expiatorio porque una vez que apruebe estas leyes lo van a echar. Washington tiene todo el poder en Brasil, como nunca en la historia.

Podríamos decir que las oligarquías en Brasil están con viento favorable, la Bolsa ha crecido con todas las propuestas de Temer, pero políticamente es un gobierno muy débil, es un gobierno que no se puede sostener. Pero la oposición es más débil todavía, no hay grandes movilizaciones, hubo una huelga general muy limitada, los sindicatos siguen protestando pero no logran poner detrás a las grandes mayorías. Entonces, como decía, tenemos una situación muy confusa. Medidas reaccionarias, gobierno insostenible, pérdida de soberanía, oposición popular extendida, pero la movilización, la organización y la lucha desde abajo todavía no han tenido el impacto que deben tener para paralizar el proceso y mucho menos echar el gobierno.

Hay muchas variables que están afectando al Brasil al mismo tiempo, todas negativas, no hay un sistema político democrático que esté funcionando, pero tampoco la economía está dando una recuperación sostenible y finalmente Brasil ha perdido mucho de su histórica soberanía e independencia. Ese es otro factor que debemos reconocer. Brasil ha perdido su poder en América Latina en este momento, por la confusión, contradicciones y conflictos internos.

EChI: Bien Petras, como siempre estos minutos finales los dejamos para que nos comentes otros temas en los que estés trabajando.

JP: Bien. Hay tres temas que quiero tocar. Primero quiero hablar de lo que hemos visto en todos los medios de comunicación en EEUU y en América Latina, curiosamente con grandes portadas en los de derecha. Me refiero a la movilización y confrontaciones de este fin de semana en el Estado de Virginia, en el pueblo Charlottesville. Es una protesta, una confrontación, entre fascistas y antifascistas.

Pero se da una confusión. Hay fascistas involucrados, no hay dudas, pero son una minoría de los derechistas. Hay un sector conservador que quiere preservar la memoria de la Confederación esclavista; hay otros grupos que son simplemente trabajadores reaccionarios, simpatizantes de Trump. Pero los medios quieren enfatizar que la violencia viene del lado de los fascistas y sus aliados, aunque también la violencia viene de los antifascistas, que asímismo son una mezcla: hay anarquistas, hay progresistas, hay del Partido Demócrata, hay liberales, etc. Entonces todo el conflicto que los medios de comunicación presentan como una lucha entre fascistas y antifascistas es falso; esos son simplemente algunos elementos.

Ahora, debemos reconocer que es una señal del deterioro político del país, tanto los opositores y los que se llaman antifascistas, buscan un golpe de Estado para tumbar a Trump. Y los fascistas obviamente, los que están involucrados, también buscan una transformación reaccionaria. Entonces, la política en EEUU no representa simplemente a las fuerzas progresistas que quieren confrontar a los fascistas; atrás de ellos también están los que quieren utilizar a estos elementos como medidas para tumbar el gobierno de Trump.

Y una cosa vinculada con toda la distracción sobre cuántos son los fascistas, podemos decir que en todo el país serán unos veinte mil personas activas, entre 330 millones no es una gran cosa. Pero también es una distracción sobre el enorme impacto en EEUU que tiene la epidemia de opiáceos que ha afectado más de un millón de personas actualmente y que se puede multiplicar más, que está causando deterioro en la vida de los trabajadores y obliga al gobierno de intervenir. Y Trump hizo una declaración importante, al proclamar una emergencia nacional por el problema de las adicciones. Eso no recibe la misma publicidad porque afecta en su mayoría a los trabajadores que no tienen tratamiento médico. Y porque el sistema está controlado por las grandes empresas farmacéuticas, los médicos y otros sectores reaccionarios.

Finalmente quiero comentar las amenazas contra Venezuela. Trump anunció que existe la posibilidad de intervenir militarmente en Venezuela, pero eso no es serio, es otra vez una amenaza, es una publicidad para conseguir atención y representa una política que esconde la verdadera subversión norteamericana que está dirigida por los grupos opositores al gobierno de Nicolás Maduro. Es decir, en estos momentos las amenazas vienen de la interna.

Las declaraciones de Trump, se sabe que van a fortalecer su apoyo en EEUU, pero ningún gobernante de América Latina va a apoyar una intervención militar norteamericana porque hay una enorme mayoría de la población que recuerda lo que significan las invasiones. Incluso gobiernos de Brasil, Colombia, han dicho que no lo van a apoyar y que están en contra de cualquier intervención militar. No sé si el secretario general de la OEA, Luis Almagro, que es tán servil, podría incluso subirse al tren para evitar quedar como el único chiflado con los EEUU.

El Mercosur está en contra de la intervención militar pero eso también esconde una realidad, que es que el Mercosur y los otros cipayos de los norteamericanos están apoyando las medidas políticas y económicas contra Venezuela que no reciben tanta oposición en sus países como una intervención militar. Entonces, tenemos un panorama importante donde Washington con Trump toma la posición más extrema para facilitar que los gobiernos derechistas latinoamericanos puedan seguir en el camino de agresión política, económica y diplomática contra Venezuela, que está en pie de lucha.

Extractado por La Haine

 

jueves, 17 de agosto de 2017

Empleo y economía 3.0 en España (I) y (2)



·Correo electrón     Albino Prada

Categoría de nivel principal o raíz: Desde Asturias

09 Agosto 2017

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Según numerosos analistas la progresiva digitalización y automatización de las actividades económicas (en las finanzas, el comercio o las manufacturas) estaría provocando que el crecimiento económico en los países desarrollados se estuviese distanciando de un mayor empleo (por ejemplo para el Nobel en Economía de 2013 M. Spence) y que, a causa de ello “estemos ingresando en un período en el que serán necesarias adaptaciones importantes en los modelos de empleo, la semana laboral, el empleo por contrato, los salarios mínimos y la provisión de servicios públicos esenciales para mantener la cohesión social y conservar los valores centrales de la equidad y la movilidad intergeneracional”. Debido a que «la principal razón por la que invierten en automatización, después de todo, es reducir costes laborales» (Carr 2014: 203).

Siendo así que muchas actividades, primero se des localizarían hacia Asia, para sólo relocalizarse en los países ricos después de su feroz digitalización y automatización, después de generar ingresos por ventas sin incurrir en costes salariales y generando el menor empleo de calidad posible.

Recientemente R. Skidelsky (2013)  también se ha referido a un crecimiento sin apenas empleo, bien es cierto que lo hace quince años más tarde de un A. Gorz (1998: 15) que ya nos dejó escrito: “esos capitales lograron producir volúmenes crecientes de riquezas consumiendo cada vez menos trabajo, distribuyendo cada vez menos salarios y pagando cada vez menos impuestos”.

Para el caso de la economía española nuestro sector industrial, en los últimos doce años de paulatina adaptación a este nuevo paradigma productivo, acusaría con meridiana claridad este desacoplamiento entre la evolución de lo producido y el trabajo humano directo necesario para obtenerlo.

Es suficiente para ello el anotar en el gráfico que insertamos el hecho de que en el año 2015 se generaría la misma producción industrial en términos reales (descontada la inflación) que en el año 2002 (índices 97,9 y 97,0 respectivamente) pero con un 34% de horas de trabajo menos que en aquel año (el índice se desploma desde el valor 118,5 al 87,3). Nada menos que un ahorro de casi dos millones de horas de trabajo para obtener idéntica producción industrial.

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Fuente: elaboración propia con datos del INE

Tal desacoplamiento puede visualizarse de forma aún más sencilla con un indicador relativo al trabajo humano directo requerido en nuestro sector industrial por cada unidad monetaria producida. En este caso para un período aún más prolongado: las dos décadas que van desde 1995-2014. Ahora la caída es de un veinticinco por cien.

Complementariamente a este declive del trabajo humano directo necesario para conseguir la misma riqueza, no es menos cierto que la jornada laboral (en cómputo anual) no estaría acusando reducciones de semejante intensidad. Pues en el conjunto de la OCDE la reducción media habría sido de apenas el 7%. Para el caso de España en casi treinta años (1987-2015) la reducción de la jornada anual apenas habría sido del 5% frente a aquella reducción del trabajo necesario en más de un 25%.

Es ésta una muy limitada reducción de las horas anuales medias trabajadas por los ocupados por cuenta ajena, que podría coexistir, además, con tasas de desempleo crecientes, con la prolongación de la vida laboral para unos trabajadores y con la conversión de empleos a tiempo completo por a tiempo parcial para otros.

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Fuente: elaboración propia con datos del INE

A la vista de estos datos no es extraño que un catedrático español en ciencias de la computación concuerde con la hipótesis de M. Spence: “La pérdida de empleos provocada por la digitalización no encuentra contrapartida con la creación de otros que equilibrarían la balanza … cuando Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google, ante miles de emprendedores afirmaba hace unas semanas en la plaza de Las Ventas en Madrid que las start up generaban empleo no decía la verdad … a lo lejos se vislumbra la alternativa siempre polémica de repartir el trabajo. Una posibilidad que supera a la tecnología y que abre un arduo debate político” (Martín, 2015).

(Fragmento de un DOCUMENTO publicado por la Fundación 1 de Mayo)

Descargar aquí el documento completo: http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Estudio101.pdf

https://www.attac.es/2017/08/08/empleo-y-economia-3-0-en-espana-i/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=empleo-y-economia-3-0-en-espana-i


 



Albino Prada

Categoría de nivel principal o raíz: Desde Asturias

10 Agosto 2017

 

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Podría imaginarse que llegaremos, tal como lo habría predicho ya Carlos Marx en el lejano año de 1847, a un capitalismo apenas de máquinas robotizadas y sin casi trabajadores; aunque ya él advirtiese que: “si la maquinaria destruyese íntegra la clase de los obreros asalariados, ¡que espantoso sería esto para el capital, que sin trabajo asalariado dejaría de ser capitalista¡”(Marx 1968: 60). Tendencia que apuntaría a un mega capitalismo sin trabajadores en todo aquello que pudiese ser digitalizado (librerías, hospitales, taxis, hoteles, tiendas, bancos, transportes, etc.); sólo con robots, drones y servidores de big data. Ciertamente sin olvidar que esos capitalistas pudiesen serlo sin encontrar consumidores.

Un buen ejemplo de estas tendencias lo tenemos en el portal global de ventas Amazon. En un inicio, un amplio equipo humano de editores y críticos escogían y reseñaban los títulos que aparecían en su web. Paulatinamente se experimentó con motores de búsqueda masiva que realizaban automáticamente recomendaciones asociadas a cada producto. Se llevó a cabo un test comparado de las ventas que conseguían los editores humanos tradicionales respecto a las generadas por el algoritmo y el equipo editorial se desmanteló (Mayer y Cukier, 2013).

A causa de este tipo de sustituciones a día de hoy mientras la rateo de empleo por millón facturado en ventas es de 3,1 para la distribución comercial en España (Mercadona alcanza un 3,7), Amazon genera 1,3 y Google 0,9.

Otro buen ejemplo: la utilidad Skype cuando contaba con el doble de clientes que la British Telecom empleaba a doscientas personas frente a las noventa mil que empleaba BT en el Reino Unido. De manera que, si acaso no se requiriesen recursos energéticos crecientes, sería imparable llegar a ver cómo «los labradores están siendo reemplazados por «tractores dron» y otros sistemas robóticos que, mediante sensores, señales por satélite y software plantan semillas, fertilizan y escardan campos, cosechan y empaquetan cultivos, ordeñan vacas y cuidan ganado» (Carr 2014: 252).

Como ya sucede, por citar otro de entre muchos potenciales ejemplos, en el caso de la multiplicación de pasajeros en un tráfico aéreo mundial cada vez más low costy automatizado (desde la compra del pasaje al propio vuelo).

Y es así que frente a la eventual promesa de un mayor tiempo de ocio gracias a la automatización o a la digitalización de los servicios, lo que encontramos es un desempleo creciente así como empleos no dignos(temporales, a tiempo parcial, sin horarios) acompañados de un aplazamiento de la edad de jubilación. En toda actividad que pueda ser digitalizada el empleo, sobre todo el digno y no precario, está amenazado (Martin 2015).

Solo una casta menguante, de analistas lógicos, estaría blindada en el corazón de una empresa que lo externaliza casi todo. Porque casi todos los demás que conservan su empleo, mutan en subempleados, precarios, temporales o desempleados en potencia, trabajadores periféricos, subcontratados, externalizados, falsos autónomos.

Es el caso de las plataformas digitales (Uber, Airbnb, etc.) que transforman trabajos a tiempo completo en destajos o a tiempo parcial, y que lejos de ser formas de economía colaborativa (pro-común como Couchsurfing) son auténticas plataformas rentistas.

Lo mismo que sucede, más en general, en las diversas plataformas digitales de externalización a escala global: limpieza (Handy), aparcar vehículos (Luxe), entrega comestibles a domicilio (Instacart), reparto bebidas (Drizly), cuidadores de perros, realizar tareas domésticas, localizar profesionales, etc. Plataformas casi siempre capitalizadas por fondos de inversión, empresas de capital riesgo, fondos de cobertura y fondos soberanos.

Los números son abrumadores. Desde Alemania Clickwolker presume de 700.000 clic-trabajadores en 136 países, la japonesa Lancers de 420.000 trabajadores registrados, siendo éste un país en el que se esperaba llegar en 2018 a los diez millones, AMT cuenta con 500.000 realizadores de tareas, Upwork tiene registrados en su portal 9.000.000 de personas disponibles, sin olvidar Amazon Mechanical Turk, PeoplePerHour o CrowdFlower. Todas ellas emplean a nuevos sirvientes, realizadores de tareas, socios o falsos autónomos que tienen una jornada laboral difusa (con plena disponibilidad), realizan en parte labores no remuneradas, siempre a tiempo parcial, su remuneración nunca es salarial, asumen microtareas externalizadas, y no son despedidos sino desactivados.

Proyecciones más globales, para Estados Unidos o el Reino Unido, evalúan que casi la mitad de los actuales empleos estarían amenazados por este tipo de cambio tecnológico (Standing 2017: 32; Frey y Osborne (2013); Elliott (2015)). Y en la propia China, donde uno podría imaginar que los costes laborales desincentivan dicha digitalización y robotización, el gigante Foxconn ya habría reducido a la mitad el empleo humano en su planta de Kunshan (de 110.000 a 50.000 personas (ver aquí)).

No estamos, ni cuantitativa ni –menos aún- cualitativamente, ante unas previsiones de empleo esperanzadoras que acompañen a lo que dimos en llamar economía 4.0, aunque otros aspectos podrían ser no menos preocupantes. ¿Hay razones para temer riesgos e incertidumbres derivados de las mutaciones que la digitalización masiva provocará en esas actividades?.

Gráfio: Fuente: elaboración propia con datos del INE y webs corporativas

Albino Prada – Comisión JUFFIGLO de ATTAC España

(Hasta aquí un fragmento de un DOCUMENTO publicado por la Fundación 1 de Mayo)

Descargar aquí el documento completo: http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Estudio101.pdf

https://www.attac.es/2017/08/08/empleo-y-economia-4-0-y-ii-2/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=empleo-y-economia-4-0-y-ii-2