domingo, 18 de febrero de 2018

¿Otro Estados Unidos para América Latina?




                                                 Barómetro Internacional

 

 

Con mucha sorpresa he leído unos documentos que me hicieron llegar desde Chile algunos amigos que tuvieron acceso directo a ellos, los mismos están referidos a la propuesta que la República Popular China hizo a los países de la región durante el recién finalizada II Foro ministerial China-Celac realizado en Santiago de Chile en enero pasado. El asombro viene dado porque dicho ofrecimiento no ha sido dado a conocer a la luz pública y no aparece en la “Declaración de Santiago” firmada por los participantes al finalizar dicho evento. De este documento vale resaltar el enciso 2.5 que en una de sus partes dice “Reconocemos que los Estados tiene derecho a su propio sistema político, social y cultural, como base indispensable para fomentar la paz y la armonía mundial, respetados los compromisos asumidos en los instrumentos regionales pertinentes”. Parece contraproducente, que menos de 24 horas después de firmada esta declaración, el Grupo de Lima autodenominado “perritos simpáticos en la alfombra de la Casa Blanca” se reuniera para decidir todo lo contrario, es decir acordar una declaración para no reconocer el derecho de los venezolanos a tomar sus propias decisiones políticas.

Pero, volviendo a la propuesta de China, en ella se incluía:

1. Construir la gran interconectividad tanto terrestre como marítima. China participará de manera activa en la construcción de los campos de transporte, infraestructuras, energías, apoyará proyectos como el tren bioceánico y túneles bioceánicos, así como la apertura de más líneas marítimas y aerolíneas directas entre China y América Latina. Así mismo, China manifestó su disposición a firmar más convenios en el marco de la Franja y la Ruta de la Seda en la región, para obtener resultados prácticos cuanto antes.

2. Cultivar un gran mercado de beneficio mutuo. China se dedicará a la facilitación comercial y de inversión con la región cultivando un Gran Mercado de 2.000 millones de habitantes entre China y América Latina. China les da la bienvenida a todos los países latinoamericanos a participar en su Primera Exposición de Importación, que se celebrará en noviembre de este año, para que América Latina y el Caribe (AL y C.) exporten más artículos de alta calidad a China.

3. Crear una gran industria independiente y avanzada. China tiene la capacidad de ofrecer equipos, tecnologías, fondos y capacitaciones relacionadas con los países latinoamericanos. Ambas partes pudieran acelerar la cooperación en cuanto a la capacidad productiva, construir los tres canales de logística, electricidad e información, poniendo en pleno juego los papeles de empresas, la sociedad y los gobiernos y ampliando los canales de financiamiento a través de fondos, créditos y seguros. Se propuso discutir la posibilidad de crear una mancomunidad de órganos financieros de explotación, construir más parques industriales y zonas económicas especiales.

4. Aprovechar la gran oportunidad de innovación. La parte china está dispuesta a realizar el acoplamiento del Plan de Innovación Científica “la Franja y La Ruta” con América Latina para fundar una Ruta de la Seda de internet y la Ruta de la Seda digital entre ambas partes. Se puede fortalecer la cooperación en terreno aeroespacial, energías renovables, inteligencia artificial, grandes datos, internet y medicina biológica.

5. Desarrollar un gran intercambio de igualdad y confianza mutua. China está dispuesta a fortalecer los intercambios de experiencias de gobernabilidad entre Estados, ampliar los intercambios entre partidos políticos, autoridades locales, medios de comunicación, think tanks, personas y juventud con AL y C. Ambas partes pueden establecer mutuamente más centros de cultura y más Institutos Confucio. China invitará a más de 600 líderes de partidos políticos de AL y C. a visitar el país en los próximos tres años, además de ofrecer 6.000 becas gubernamentales.

Lamentablemente, la declaración final y la declaración especial sobre la Franja y la Ruta de la Seda, no recogen estas precisiones que exponen la real magnitud de la cooperación china, más allá de rimbombantes declaraciones generales que los pueblos no entienden. Llama la atención que no hay ninguna manifestación de injerencia en los asuntos internos de ningún país, ni mención alguna a instalación de bases militares chinas en la región, tampoco insinuaciones acerca de la necesidad de crear bloques militares agresivos, no se observan condicionantes políticas o de otro tipo, así como imposiciones, a cambio de firmar esta declaración.

Tras el Foro y la presencia del Canciller Wang Yi, en la región, la respuesta estadounidense no se hizo esperar. Ante la preocupación manifiesta porque a pesar del trabajo de sus adláteres, cada vez más sumisos, Estados Unidos esté perdiendo posiciones en la región, de inmediato la contraparte de Wang, el ex director de Exxon Mobil y ahora, transitoriamente Secretario de Estado, Rex Tillerson, emprendió un viaje por la región. El objetivo de esta gira fue expuesta con claridad por el propio Tillerson en una conferencia impartida en la Universidad de Texas, en Austin el día antes de viajar a México, primera escala de su gira. Usando la típica retórica de su país en el siglo XIX, pero adaptada a los nuevos tiempos, el ministro imperial de relaciones exteriores comenzó por dar precisas instrucciones a las cancillerías latinoamericanas para contrarrestar la propuesta de Wang: “América Latina no necesita de nuevos poderes imperiales que solo miran por su interés. Estados Unidos es distinto: no buscamos acuerdos a corto plazo con ganancias asimétricas, nosotros buscamos socios".

Asimilando el golpe recibido en Santiago, donde el dueto Bachelet-Heraldo, dos de sus más cercanos vasallos, estaban más preocupados de su TPP11 y de asociar a América Latina y el Caribe contra Venezuela para pavimentar el camino al conflicto y la guerra, que de impedir el éxito de China en voz de su canciller y del propio presidente Xi Jinping quien saludo el evento, Tillerson respondió diciendo que por América, “se extiende la amenazante sombra de China y Rusia, dos países que han expandido su influencia económica en la región pero que son ajenos a sus aspiraciones democráticas”. Diría mi padre que está predicando moral con los genitales, aunque no precisamente usando esas mismas palabras. Tillerson quiso ser más preciso al referirse a China y Rusia, a fin de que no quedaran dudas de la llamada de atención, se refirió a las otras potencias afirmando que son fracasadas: “… la primera por exportar un modelo de explotación basado en los bajos salarios y el desprecio a los derechos humanos; y la segunda por vender armas a regímenes no democráticos”. Debe ser que Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Turquía, los tres mayores compradores de armas de Estados Unidos, deslumbran por sus avanzados modelos de democracia.

Sin embargo, hay que reconocerle a Tillerson que con mucho dolor se vio obligado a decir algunas verdades: “No nos gusta reconocerlo, pero nosotros somos el principal mercado de drogas”, sobre el mismo tema, refiriéndose a Colombia, aseveró que: “Es un fiel aliado, pero quedan retos por superar. Sigue siendo el mayor productor mundial de cocaína y el principal proveedor de Estados Unidos”. No se sabe si su visita a ese país será para intentar detener ese flujo o para mejorar la imagen de su “fiel aliado” habida las gigantescas ganancias que le produce tal negocio al sistema financiero de Estados Unidos, sin que el gobierno haya movido un dedo para suponer que realmente se desea contener ese comercio ilegal, fácilmente detectable si se quisiera, revisar las cuentas de los bancos, la proveniencia de las transacciones y los receptores de las mismas. Cuando lo desean hacer, lo ejecutan y con mucha eficiencia. Al parecer, los “fieles aliados” y los “perritos simpáticos”, que parecieran ser lo mismo, se entienden muy bien con su amo.

Finalmente, el tema siempre presente de la guerra contra Venezuela será prioritario durante toda la gira y en cada punto de la agenda. Además del interés político de su país por derrocar al gobierno constitucional, en Tillerson concurre su motivación personal como directivo de la industria petrolera por hacerse de las formidables reservas energéticas del país. Como si del siglo pasado se tratara, y suponiendo revivir a Pinochet, Videla y otros personajes similares, presentes hoy en los gobiernos de Macri y en el próximo de Piñera, Tillerson apeló a las fuerzas armadas venezolanas para que den un golpe de Estado contra el gobierno. La respuesta vino del propio Ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López quien expresó sin objeciones que “…a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) no le viene a dar instrucciones un señor imperialista”


 

“El ELN quiere la Paz para todos los colombianos”


 


Entrevista a Antonio García, responsable militar y Segundo Comandante del Ejército de Liberación Nacional


Colombia Informa                        06-02-2018

 

“El ELN tiene premuras por la Paz que le de felicidad y bien a todos los colombianos, a sus mayorías. No tenemos premura por un mal acuerdo”, afirma Antonio García, Responsable Militar y Segundo Comandante del Ejército de Liberación Nacional -ELN-. Ante la actual crisis que vive el Proceso de Paz entre esa guerrilla y el Gobierno de Juan Manuel Santos, también afirma que su organización “no ha violado ningún acuerdo y la crisis se genera porque el Gobierno no asiste al inicio del Ciclo quinto y porque pretende hacer exigencias unilaterales desde los medios informativos”. Para explicar la situación desde abajo y a la izquierda, este político en armas habla desde Desinformémonos (México), Resumen Latinoamericano (Argentina) y Colombia Informa acerca del contexto colombiano actual. 

¿Por qué está en crisis la Mesa de Negociación de Quito?

Lo pactado con el Gobierno fue un Cese al Fuego Bilateral, Temporal y Nacional, esencialmente referido a un cese de operaciones ofensivas entre las Fuerzas Armadas del Estado y el ELN; y, de manera particular, unos compromisos referidos a acciones y dinámicas humanitarias que mejoraran el ambiente en el país.

Se creó un Mecanismo de Veeduría y Verificación de dicho Cese que permitiera evaluar, calificar y superar los incidentes de quienes incumplieran los Acuerdos. Dicho mecanismo no funcionó, el Gobierno se limitó a que sólo se consideraran los hechos donde el ELN estuviese en cuestión, y se negó a contemplar los hechos donde él estaba comprometido. Se erigió como juez del proceso. Esta situación condujo a que el ELN retirara a los compañeros que participaban en dicho mecanismo.

Nunca se habló o se acordó de prórrogas a dicho cese, sólo se estableció la fecha de su terminación y la de inicio de un nuevo ciclo de conversaciones. Por tanto, al cumplirse el plazo de dicho Cese, cada parte quedaba en libertad de realizar operaciones militares, fueran estas defensivas u ofensivas. El Gobierno había realizado operaciones claramente ofensivas en medio del Cese y se negó a evaluar.

El ELN no respondió militarmente a dichas acciones violatorias del Cese, mostrando compromiso por cumplir el Acuerdo. Insistió en la necesidad de evaluar dichas acciones pero el Gobierno se negó a evaluar, invalidando el mecanismo. Nos quedó claro el mensaje: al Gobierno poco le importaba evaluar los incidentes y quería imponernos su forma de aplicar el Cese a su favor, de manera ventajosa.

¿Qué tipo de operaciones ofensivas hizo el Gobierno contra el ELN?

Ocupó áreas internas de operaciones y movilidad propias del ELN que el Gobierno estaba obligado a respetar. Sacó provecho en la medida que puso en marcha operaciones de inteligencia y control territorial. En medio de esos operativos, atacó dos campamentos pero afortunadamente logramos evitar la confrontación dando cumplimiento a los Acuerdos.

En resumen, el ELN no ha violado ningún Acuerdo y la crisis se genera porque el Gobierno no asiste al inicio del Ciclo quinto y porque pretende hacer exigencias unilaterales desde los medios informativos.

Lo acertado era asistir al nuevo Ciclo y evaluar el Cese. Si quería un nuevo acuerdo de cese mejorado, debía proponerlo en la Mesa que es el espacio donde debe hacerse. Pero ha querido presionar por fuera de la Mesa e imponer sus lógicas y dinámicas.

Varios sectores consideran que fue un error político del ELN haber iniciado la ofensiva militar el 10 de enero. ¿Cómo explican su accionar, teniendo pendiente el inicio del Ciclo quinto?

El ELN no está en ofensiva militar. Recordemos que fue el Gobierno quien realizó operaciones ofensivas en medio del Cese. El ELN llevó sus reclamos al Mecanismo de Veeduría y Verificación y lo denunció. No vimos en esos momentos a los llamados “creadores de opinión” decir algo. En cambio, ahora que el ELN está en su derecho de hacer operaciones ofensivas, saltan a la palestra a realizar un manejo sesgado.

El ELN normalmente realiza varias decenas de acciones al mes, por eso no podemos decir que sea una ofensiva. Es un accionar rutinario dentro de la realidad del país y de la guerra. Nadie ha firmado ningún acuerdo de fin de ningún conflicto armado. Fuimos claros que era temporal, que su nombre lo establece. Una ofensiva serían esfuerzos concentrados de carácter nacional, con alcance y objetivos estratégicos.

Tras los meses de negociación que llevan con el Gobierno de Santos en Quito, ¿cuál es el balance que ustedes hacen de este nuevo intento y exploración por llegar a una solución política del conflicto y un acuerdo final de Paz?

El balance da cuenta de la complejidad de dichas conversaciones. El Gobierno se acostumbró a las negociaciones que adelantó con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC-, a los contenidos o temáticas de la Agenda, al diseño del proceso, a los objetivos de la negociación y a las técnicas de negociación y no entiende que este proceso es distinto.

Se creó una matriz de opinión que manipuló la información para hacer creer que al ELN no le quedaba otra alternativa distinta que aceptar la misma Agenda e, incluso, los mismos Acuerdos a los que habían llegado con las FARC.

El resultado no ha sido como se lo imaginaban pues ese enfoque no nos interpreta. Había que crear algo distinto. En efecto, se logró una agenda propia para construir una salida política. Queda en el imaginario de la sociedad un diseño distinto que coloca al centro la Participación de las gentes y que no se trata de un proceso de rendición o claudicación. En Quito el Gobierno está discutiendo con una organización rebelde alzada en armas para la cual el conflicto armado tiene esencialmente un carácter político. En tal sentido, se acude al derecho de rebelión.

Hasta el momento, el Gobierno ha venido dilatando el desarrollo de la Agenda acordada y ha tratado de imponernos exigencias unilaterales dentro y fuera de la Mesa. Cuando lo que se espera en una negociación es que ambas partes asuman compromisos equivalentes.

El país político entra en un período electoral cuyos efectos inmediatos sobre la Mesa de Quito pueden ser contradictorios. Para el ELN, ¿lo más factible es que la coyuntura electoral enfríe o potencie la negociación?

El proceso electoral que se avizora no muestra cambios en la realidad del país ni de su dinámica política, por el contrario, reafirma que las cosas siguen igual. Quizá se agudizan más los problemas del país. La inercia de ellos hace que la política electoral se siga reproduciendo de una manera morbosa. En los países con una democracia real, las elecciones se utilizan para discutir sobre los principales problemas y sus posibles soluciones.

Si ese fuere el espejo para Colombia, lo ideal sería que los diferentes candidatos se atrevieran a interlocutar con la Mesa de Negociaciones que se desarrolla en Quito. Sin embargo, en esta coyuntura electoral no hay nada nuevo, es la repetición de lo mismo: clientelismo, compra de votos, maquinarias, discursos llenos de promesas e insultos, ausencia de verdaderos liderazgos y la imposición de la ley metálica de la plata y el plomo.

Si este Gobierno quisiera proyectar políticas para el futuro, debería entregar al próximo Gobierno acuerdos en construcción así como nuevas realidades de Paz caminando. Pero eso depende de la real solidez que tenga el actual Gobierno. Nosotros estamos en disposición de trabajar en esa dirección. Vamos a seguir buscando un camino hacia la Paz.

Es decir, su valoración es el enfriamiento. ¿Qué hacer para que tal eventualidad no ocurra?

No es tanto que las elecciones enfríen el proceso de diálogos del Gobierno con el ELN sino algo que va más allá, pues enfría la vida política del país. No hay nada nuevo que marque cambios. Lo que vemos es una disputa de los sectores políticos representantes del gran poder recomponiendo sus alianzas que mantienen la realidad del país tal y como está.

No hay propuestas que vayan al fondo de los problemas del país, que reivindiquen la política para la construcción del bien de las mayorías excluidas y pobres, que favorezcan el bien de la nación, que coloquen en el centro de la política la democratización entendida como la participación de la gente en la construcción de salidas a los problemas y no como el simple ejercicio de votar. Lo que debería ocurrir es hacer en un verdadero Proceso de Paz donde la gente participe en la construcción de soluciones.

¿La desmovilización y acción política electoral de las FARC contribuyen a esa democratización?

La desmovilización de las FARC ha marcado procesos que poco ayudan a la unidad y convergencia de las fuerzas democráticas y sociales al priorizar las posibles alianzas con los sectores del establecimiento que les garantice el cumplimiento de los Acuerdos de La Habana. Lo que hoy se requiere en el país es la unidad por el cambio y las transformaciones que el país necesita.

El proceso electoral no puede dar lo que nunca ha dado. Es más un mecanismo de reproducción de la exclusión, del clientelismo y de la compra-venta de votos. Por eso la abstención es el mejor índice del poco interés de la gente por este tipo de ejercicio político viciado.

En la misma dirección sobre el efecto de la coyuntura electoral en estas negociaciones, ¿el retiro de los voceros gubernamentales en Quito fue una medida de Santos para neutralizar el discurso de Uribe-Pastrana?

Se habla que el Gobierno recibe presiones de Uribe y Pastrana pero el fondo sucede que a Santos le gusta condicionar los acuerdos. Considera que a la Mesa se le debe imponer, no que la Mesa es el espacio donde se construyen acuerdos. En tal sentido, desconoce la Mesa y coloca la lógica del proceso por fuera de la Mesa. Eso ha pasado desde el primer día del inicio del proceso en su etapa confidencial. Y no ha cambiado. El ELN no se mueve por imposiciones.

Todo parece indicar que con el Gobierno de Santos no se acordará la firma de la Paz, ¿no temen que la llegada de un nuevo Gobierno sin abierta decisión para negociar una Paz justa aborte la Mesa ya acordada?

No sirve para nada un acuerdo de Paz que se firme con un Gobierno que tiene que someterlo a una negociación interna en los diversos poderes del Estado o de las expresiones políticas de los sectores de poder. Pues eso evidencia carencias del Estado para firmar acuerdos y cumplirlos. Eso se demostró en la firma del Acuerdo con las FARC.

El ELN tiene premuras por la Paz que le de felicidad y bien a todos los colombianos, a sus mayorías, que favorezca a la gente. No tenemos premura por un mal acuerdo. Se construirá un acuerdo con el Gobierno que tenga esa voluntad real de cambios para bien de Colombia. De eso depende la velocidad.

El Gobierno de Santos pone como Norte de la Mesa la culminación de las expresiones militares de la confrontación en el conflicto, buscando que los avances en este aspecto dejen en segundo lugar la Participación Social, ¿cómo manejarán ustedes esta contradicción?

Ese fue uno de los elementos que nuestra Delegación dejó claro en el Acuerdo del Cese al Fuego: que el tiempo de dicho Cese debía aprovecharse para avanzar en los acuerdos de la Agenda y dinamizar la Participación de la Sociedad.

La idea era que mientras el ELN hacía un alto en sus acciones militares, el Gobierno contribuyera de manera efectiva para que se pararan los asesinatos de los líderes sociales, que hubiera un alivio humanitario para las gentes. Pero para nada se interesó en clarificar la Masacre de Tumaco http://www.colombiainforma.info/ejercito-y-policia-emprenden-fuego-contra-poblacion-civil-en-narino/, así como otros casos presentados.

Los procesos de participación previos y preparatorios que se hicieron fueron muy tibios y limitados, casi ni se dieron a conocer. Hasta se prohibió que la gente llevara teléfonos, algo insólito. Como se puede ver, la contradicción existe como tal. No como respuesta nuestra sino como el Gobierno lo ve y lo aplica. Para el Gobierno es menos Participación y más presión militar para que se acepten acuerdos que le favorezca.

¿Qué condiciones requeriría un nuevo acuerdo de cese al fuego?

Lo esencial en todo acuerdo sobre cese al fuego es el objetivo que se persigue. Debe estar en correspondencia con él. No se trata de sacar ventajas de manera unilateral, por tanto debe estar referido y ligado a la superación integral del conflicto y que vaya acompañando los acuerdos sobre transformaciones concretas que necesita Colombia.

Por eso es unilateral el enfoque que le da el Gobierno pues para él es inhabilitar a la guerrilla anulando su accionar militar y que luego esto la conduzca a una inevitable rendición.

Si una guerrilla no cuenta con qué hacer respetar lo acordado, estaríamos ante una caricatura de negociación. Hay unas normas para pactar un cese al fuego desde cuando Bolívar pactó en Santa Ana con Morillo. Así como también hay experiencias fallidas de las que tendremos de aprender. En Colombia hay bastantes.

Nadie que quiera pactar la Paz asiste a una mesa de diálogos pensando en aceptar sólo lo que le conviene a su enemigo. Eso es ilusorio. O quien lo acepta está jodido. Se trata de que los acuerdos interpreten a las dos partes.

Se escuchan críticas en el país a propósito de sus acciones con explosivos para romper oleoductos, por el daño ambiental que suscitan. ¿Qué responden ustedes ante tales críticas?

El daño ambiental no es solo por las acciones de sabotaje que hacemos, sino también por la misma forma de explotación de los recursos minero energéticos que realizan el Gobierno junto con las empresas transnacionales. Eso es totalmente calculable.

Así que si se trata de hablar sobre el tema siempre lo hemos expresado y estamos abiertos a que lo discutamos. Tampoco estamos negando que algunas de nuestras acciones pueden producir daño ambiental y hemos tomado medidas para evitarlos o minimizarlos. Cuando se quiera lo podemos evaluar así como considerar otra forma de actuar en el marco de construir propuestas soberanas que tengan en cuenta el interés de la gente y la nación, no solo que favorezcan al Gobierno y a las transnacionales.

Algunos dicen que la participación de la sociedad civil se puede hacer en el curso de tres o cuatro meses, ¿cómo piensan ustedes que podría desarrollarse el Punto 1 de la Agenda sobre la Participación de la sociedad? ¿Cuál sería su alcance? ¿No consideran que esto sería intentar una negociación entre el Gobierno y el movimiento popular?

La Participación de la sociedad es asunto de la sociedad, y debe tomarse muy en serio. Ni Gobierno ni ELN está en la capacidad o tiene la potestad de suplantarla. La sociedad tiene sus expresiones propias y deben ser ellas quienes digan de qué manera quieren participar, qué temáticas deben discutirse, con qué metodología, en qué tipo de escenarios y, desde luego, quiénes.

No podemos repetir lo que hacen los partidos en el Parlamento. No podemos decir que no se puede de esta manera o de esta otra por que se nos antoja. O inventarnos que es mucho tiempo o que coloquemos una u otra traba. Por eso llevamos más de medio siglo en conflicto.

El fondo de todo es la exclusión de la gente en la búsqueda de soluciones a los problemas de la gente, que son los problemas del país. La gente es lo esencial de una nación. No podemos seguir subestimándola o suplantándola.

En caso de que la negociación avance y se acuerde el fin de la guerra, ¿qué significado le dan ustedes a la posibilidad de convertirse en partido político legal?

Nosotros somos una organización política, hacemos política, nunca lo hemos negado. Y, por supuesto, la hacemos con armas también. Como lo hacen todos los Gobiernos. La diferencia es que lo decimos.

De otra manera lo explica el Gobierno colombiano cuando dice que es legal lo que hace y lo que hacemos nosotros es ilegal. Pero nosotros señalamos que hay muchas cosas que hace el Gobierno, sin armas o con armas, que son ilegales.

El futuro del ELN está muy relacionado con la realidad futura que le toque vivir. Si la realidad de exclusión, explotación y represión es la misma; el ELN no va ha cambiar. Pero si la realidad cambia es otra cosa. Un Proceso de Paz no puede ser un papel lleno de promesas, por eso tendremos que caminar al mismo ritmo de los cambios.

¿Qué responden a quienes dicen que la Paz territorial completa consiste en arreglar en los territorios donde ustedes están presenten pues en aquellos donde estaban las FARC ya hubo arreglo?

En los territorios donde estaban las FARC no ha cambiado nada, solo que en algunos no están como organización armada, en otros están. Habría que mirar qué es lo que se ha arreglado en dichos territorios, eso está por verse.

Lo que uno escucha de manera recurrente -por voz de sus representantes- son los reclamos al Gobierno por los incumplimientos. El problema territorial no es con la guerrilla sino con las comunidades, con su vida, con su futuro, con cómo son actores de la construcción de él. Ya no se trata de promesas o de meros programas, es la vida en el aquí y en el ahora.

¿Cómo valoran ustedes el Acuerdo de Paz logrado por las FARC, así como su implementación en los 12 meses que lleva de firmado?

Al hablar de FARC hoy, hay que hacer claridades. Por ejemplo: hay grupos que siguen en armas que dicen fueron traicionados por sus dirigentes, que desconocieron acuerdos internos; también hay grupos que estando con la gente que sigue los acuerdos señalan que fueron traicionados; los voceros del nuevo partido político legal de FARC -Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común- también dicen que les han incumplido y se sienten traicionados.

En general, todos coinciden que fue un proceso que fracasó y cada uno da sus versiones. Hay desencanto, no es un proceso que atraiga a nadie que esté pensando en cambios revolucionarios o democráticos para Colombia.

Dicen los medios de comunicación tradicionales que ustedes no tienen un mando único al que todos los frentes respeten. Como característica distinta a lo visto con las FARC. ¿Qué dicen ante tal aseveración?

En el ELN hay una cultura política de vieja tradición, de mucha reflexión y discusión política. Es eso lo que nos ha permitido hacer los ajustes estratégicos cuando se han requerido. Hay una vigilancia desde la base a lo que hacemos o queremos hacer los dirigentes, y eso es bueno.

Cuando nos equivocamos las bases nos llaman al orden. Es todo lo contrario a lo que están acostumbrados los partidos políticos tradicionales, que les gusta que las bases les sigan sin ningún criterio, arriados como borregos o con disciplina para perros.

Acá cabe el error, pero las bases lo rectifican a uno. Ya estamos grandecitos para creernos esos cuentos pues hemos visto más de un Proceso de Paz que no termina en nada bueno. Y la unidad de mando en FARC no es tal. Ya lo señalaba: hay fracturas y divisiones. Hay muchas expresiones de las que estamos informados.

¿Cuáles son entonces las bases de la democracia interna en el ELN?

En el ELN las grandes decisiones las tomamos colectivamente y los organismos de dirección somos elegidos democráticamente y recibimos mandatos que debemos cumplir. Somos una organización unida con base en acuerdos políticos. Con la diferencia de que últimanente han sido con un gran consenso interno. El ELN es una organización muy democrática. Por ejemplo, la Delegación para ir al actual ciclo en Ecuador debe cumplir un mandato que está por encima del Comando Central y la Dirección Nacional. Lo dio la Dirección Nacional y los Jefes de todos los Frentes de Guerra que operan en las regiones.

Para terminar, no puede faltar la mirada internacional. Venezuela pasa por una fuerte crisis, ¿qué impacto puede traer para Colombia y el continente?

El continente en general está pasando por un momento de incertidumbre donde Venezuela, con propuestas de sociedad alternativa, es uno de los países donde son más visibles las tensiones de una crisis, esencialmente creada y sostenida desde el poder internacional.

¿A quiénes les convienen estas crisis que tienen causas complejas? ¿Quien paga las consecuencias y las dificultades en estos países hermanos?

La crisis de Venezuela bolivariana, a 18 años de avance en un proceso social transformador, es el resultado -descontando debilidades y errores propios- de una guerra de agresión multidimensional orquestada por los ricos del mundo quienes están liderados por Estados Unidos. Todo contra un pueblo y un Gobierno que buscan formas de organización que permitan el camino a la justicia social y a la profundización de los procesos democratizadores.

Estos modelos de cambio, de mayor democracia y equidad social, están en contravía al modelo político, económico y social de las oligarquías, que al unisono imponen por diversas vías las formas más agresivas de maximizar sus ganancias sin importarle la suerte de cientos de millones de seres humanos en el continente. Esa es la principal razón del ataque despiadado contra la Revolución Bolivariana y su pueblo.

Los caminos de resolución de estas crisis tienen que ser escogidos por sus propios pueblos sin interferencia de nadie. Una salida violenta en Venezuela, una intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN- y sus aliados, tendría consecuencias inimaginables en todo el continente. Lo que si es segura es la respuesta solidaria de las fuerzas del continente ante una intervención militar directa contra Venezuela y su pueblo.

¿Qué implican para Colombia y Nuestra América las medidas del Gobierno de Trump?

El primer año de la Presidencia de Donald Trump ha mostrado al mundo la cara más hostil del imperialismo: amenazas a los pueblos, imposiciones, agresiones directas al multilateralismo, presiones y medidas contra los pueblos de América Latina -en especial contra Venezuela- nos llama a estar alertas. Trump es un Uribe global: pendenciero y truhán pero muy desbocado, díscolo e impredecible.

Irrumpe contra los BRICS -países considerados como “economías emergentes” y nombrados por la unión de las siglas de sus nombres: Brasil, Rusia, India,China y Sudáfrica-, apoya a Macri, Temer, a Kuczynski.

Trump es la expresión de la crisis del neoliberalismo y hace más evidente la crisis mundial imperialista y cómo la hegemonía norteamericana, en su vana intención por recuperarla, hace su defensa a ultranza de los intereses estadounidense. Pone al mundo en peligro, en el abismo de una guerra global casi que evidente. Los pueblos que luchamos por la autodeterminación y soberanía nos convertimos en una línea de defensa principal contra esta avalancha del gran capital y el neofascismo.




sábado, 17 de febrero de 2018

La lucha por los palestinos es correcta y llevará a un "éxodo significativo de judíos"


Lo dice el judío Henry Siegman

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Todo el mundo debería leer el largo artículo de Henry Siegman publicado en el National Interest sobre las "implicaciones de la táctica de Jerusalén del presidente Trump". Siegman es un gran líder porque ha rechazado el oficialismo estadounidense y judío, del que es miembro, para declarar que la solución de los dos estados está muerta y enterrada.

También es un profeta en la medida en que está aconsejando a los judíos estadounidenses que renuncien a su apego al sionismo por ser una letra muerta, no diferente de un Estado cristiano aquí, y así prepararse para un futuro en el que Israel estará aislado como un estado paria y para un "éxodo significativo de los judíos de Israel".

Sus palabras son asombrosas porque Siegman, un sobreviviente del Holocausto que ahora tiene alrededor de 80 años, era sionista y presidente del Congreso Judío Mundial. Su valentía de renunciar a las creencias políticas que han animado su vida es inspiradora.

Su intervención es especialmente significativa porque esta semana Barack Obama volvió a una prominente sinagoga de Nueva York, sacó a relucir su habitual muletilla acerca de ser el mejor amigo de Israel y suavizó su golpe final -permitir que pasase la resolución de las colonias en el Consejo de Seguridad- diciendo que la construcción de colonias se había "disparado", por lo que tuvo que hacer algo. Ninguna visión, en absoluto, de una persona que tiene un alto grado de libertad en su vida. Siegman golpea duramente a Obama en su texto.

Aquí hay algunos pasajes cruciales. Cerca del final del artículo, Siegman expone la cruel ilusión de Oslo, elogia a Trump por romper "la ilusión de un final de dos estados" y al final convertir la lucha en una por la igualdad de derechos en un Estado. Observen cómo se alinea con las esperanzas e idealismo de los jóvenes palestinos.

Nada ha sido tan dañino para la lucha palestina contra la ocupación de Israel y el robo incesante de territorio destinado a su Estado como la insistencia de Abbas en la preservación de la Autoridad Palestina y el mito de que sirve como "un Estado en formación" cuando claramente permitió a Israel consolidar su ocupación. El movimiento de Trump en Jerusalén logró lo que años de colonias israelíes no lograron: romper la ilusión de dos estados y permitir que el movimiento nacional palestino se convierta en una lucha por sus derechos, es decir, una lucha para acabar con el régimen de apartheid de facto de Israel. Un camino que he defendido durante más de una década y ahora cada vez más aceptado por los jóvenes palestinos. Lo que es particularmente significativo es que esta generación más joven está optando por una lucha por la igualdad de derechos en un solo Estado, no por la desesperanza de lograr un Estado propio, sino porque es su solución preferida.

Siegman luego respalda la lucha por la igualdad de derechos y el fin del sionismo. Esta es su conclusión. Noten la claridad de su fraseo. No hay evasiones aquí. Y fíjense en las repetidas referencias a un éxodo de judíos.

Es la elección correcta, ya que su lucha por un Estado propio es algo que los palestinos no pueden ganar, mientras que una lucha para mantener un régimen de apartheid tampoco es una lucha que Israel puede ganar.

Si después de lo que sin duda sería una larga y encarnizada lucha contra el apartheid prevalecieran los palestinos, serían una clara mayoría. Habiendo establecido el principio de que la mayoría puede imponer a la minoría la identidad religiosa y cultural del Estado, Israel no estará en una posición fuerte para negar a los palestinos ese mismo derecho. Eso llevará a su tiempo a un éxodo significativo de los judíos de Israel.

Si los palestinos no prevalecen, entonces el innegable carácter de apartheid del Estado y el costo de la lucha continuarán con el mismo resultado: un éxodo de los judíos de Israel con el tiempo, creando un desequilibrio demográfico aún mayor entre las poblaciones judía y árabe del país. Los palestinos no se irán porque no tendrán adónde ir.

A continuación no hay lágrimas para el sionismo. Y una advertencia a los judíos estadounidenses para que abandonen el sionismo.

Por lo tanto, es probable que el resultado sea el fin de Israel como Estado judío. Si es así no será un resultado provocado por los movimientos de BDS, sino por los propios israelíes, no solo por su rechazo a la solución de dos estados, sino por su insistencia en definir la identidad nacional y las reivindicaciones territoriales de Israel en términos religiosos. Un Estado que rastrea la ciudadanía a través de la conversión religiosa al judaísmo patrocinada por el Gobierno, como hace ahora el Gobierno de Israel, no puede ocultar por mucho tiempo que privilegia a sus ciudadanos judíos, al igual que los Estados Unidos no podrían afirmar que son una democracia si la conversión al cristianismo fuera el camino a la ciudadanía estadounidense.

Por supuesto los palestinos llevan diciendo esto mucho tiempo.
Palestinos idealistas y amantes de la democracia como Ali Abunimah, Omar Barghouti y Linda Sarsour. Sí, amigos, pero es significativo que un miembro del Consejo de Relaciones Exteriores y exlíder sionista lo diga.

 Otros párrafos. El proceso de paz es una mentira y una estafa.

Los críticos de la declaración de Trump advirtieron que pondrá fin a la posibilidad de una reanudación del proceso de paz. Aparentemente la palabra de que el proceso de paz está muerto y enterrado nunca les llegó. La ficción de su existencia no tuvo otro propósito que el de proporcionar a Netanyahu una versión de su mentira de que la razón por la que Israel ya no es un Estado de apartheid es porque está esperando la reanudación del proceso de paz con un liderazgo palestino más complaciente.

Los líderes de las democracias occidentales aún no han acabado con su vergonzosa colaboración con esta estafa israelí. No es que lo hayan creído alguna vez, pero tenían que fingir que lo hacían, porque de lo contrario tendrían que explicar por qué instaron al Consejo de Seguridad a imponer sanciones a Rusia por su apropiación de tierras en Ucrania pero se negaron a imponer sanciones a Israel por sus acaparamientos de tierras en Cisjordania y Jerusalén.

Obama fue parte de la permanencia de esta estafa:

Esta pretensión fue también lo que llevó al presidente Obama a decir en uno de sus discursos en la Asamblea Anual de la Asamblea General de la ONU algo escandalosamente falso: que la ONU no es el lugar al que los palestinos pueden llevar su búsqueda de autodeterminación y estadidad porque eso solo puede resolverse en negociaciones directas con Netanyahu. Nadie sabía mejor que Obama que la ONU se estableció exactamente por esa razón: para ayudar a las poblaciones bajo el antiguo control colonial a alcanzar la autodeterminación.

Aquellos que dicen a los palestinos que negocien son crueles y chiflados.

Sería una locura que Abbas reanudase las negociaciones que tanto Israel como el autodenominado mediador han declarado públicamente que permiten a Israel apoderarse del territorio palestino. Porque, ¿qué es lo que los palestinos sin poder tienen a su favor en estas negociaciones aparte del derecho internacional?

Los liberales judíos no reconocerían a Israel. Su cultura está determinada por la brutalidad de privar de derechos a las personas por motivos raciales:

La cultura política dominante de Israel hoy es mucho más reflexiva de los valores autoritarios de Trump y similares de europeos. Es el predecible subproducto de una cultura moldeada por la represión implacable y la privación total de derechos de sufragio por parte de millones de personas bajo el régimen militar de Israel que se encuentra ahora en su quincuagésimo año. Prácticamente todos los ciudadanos judíos israelíes jóvenes pasan tres maleables años de su joven vida mirando a los palestinos a través de la mira de su rifle como posibles objetivos a eliminar.

Anécdota lacerante que muestra el racismo israelí, énfasis mío.

Estuve en Israel durante el lanzamiento de un nuevo libro de un autor e historiador, Raphael Israeli, profesor emérito de la Universidad Hebrea. El evento, que atrajo a una gran grupo del Likud, incluyendo ministros del Gobierno y miembros de la Knesset, me recordó -como nunca lo hizo ninguna otra cosa en mis más de sesenta años de compromiso profesional con el conflicto Israel-Palestina- cuán tristemente desinformado están no solo el público estadounidense sino nuestros funcionarios del Gobierno y los académicos de las realidades sobre el terreno en Israel y en los territorios ocupados palestinos.

La tesis central de este nuevo libro, titulado The Arab Minority in Israel  (publicado solo en hebreo), es que los árabes israelíes son una quinta columna "que chupan de las tetas del Estado" y no pueden integrarse en la sociedad israelí. Expresando su admiración por el internamiento de ciudadanos japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, el autor defiende el confinamiento de los árabes israelíes en los campos de concentración. El autor considera que Israel no ha tomado tal medida como una señal de "un Israel debilitado que ha perdido su voluntad de existir". Porque "aunque los árabes se identifican abiertamente con nuestro enemigo..." no solo no están encarcelados en los campamentos, les permitimos permanecer entre nosotros".

Estos no son residentes palestinos de Cisjordania, sino que está describiendo ciudadanos palestinos del Estado de Israel.

También hay una excelente historia religiosa sobre la falta de apego de los judíos a Jerusalén como lugar.

Los musulmanes vivieron en Jerusalén y adoraron en el Noble Santuario durante más de un milenio. La mayoría de los judíos no vivieron en Jerusalén durante los últimos dos milenios, incluso en tiempos en que podían hacerlo...

De hecho, el apego judío a Jerusalén no se relacionó con su condición de ciudad capital, sino con la ubicación de los Batei Hamikdash, los dos templos antiguos; Jerusalén no era conocida como Yerushalayim Habira (Jerusalén, la capital). Cuando el segundo Templo fue destruido y los sabios aplazaron su reconstrucción y la reanudación de sus rituales para tiempos mesiánicos, ya no había una razón de peso para vivir en Jerusalén. La pequeña comunidad ortodoxa que continuó existiendo en Jerusalén considera que el sionismo es una herejía y hasta el día de hoy no reconoce la legitimidad religiosa o política del Estado de Israel.

Los fundadores del movimiento sionista tenían poco respeto por el Mesías, y aún menos por Jerusalén...

No entiendo por qué Siegman no está en todos nuestros periódicos y en los programas de cable. El New York Times debería entrevistarlo, Chris Hayes debería ser su anfitrión. Porque esto es noticia Para el oficialismo de EE.UU. es una gran noticia. La solución de los dos estados es una ilusión, el proceso de paz está muerto y enterrado, es una estafa que sirve a Netanyahu y los judíos deberían prepararse para un "éxodo significativo de judíos" de Israel, ya que ese país enfrenta un futuro de apartheid abierto o... democracia [palestina].

Mondoweis. Traducido del inglés para Rebelión por J. M. Extractado por La Haine

Texto completo en: https://www.lahaine.org/la-lucha-por-los-palestinos

China y la instalación mundial del yuan


 

   Escenarios internacionales al comienzo del 2018


Lido Iacomini

Rebelión                        31-01-2018

 

 

Hay teóricos que afirman que la crisis es consustancial al capitalismo y en consecuencia no debe extrañar que en la época del imperialismo, en su fase neoliberal y globalizada, suceda lo mismo. Desde el estallido de las subprime en los EEUU allá por el 2008, el mundo capitalista cuyos ejes económicos fundamentales giran en relación estrecha con los EEUU y los grandes de Europa, no ha cesado de conmoverse, sin interrupciones significativas, ya sea por guerras, hambrunas, procesos inmigratorios descomunales y descontrolados, ajustes económicos sin precedentes y estallidos sociales sobrevinientes, junto a realineamientos políticos imprevisibles que vienen modificando el escenario geopolítico.

Por supuesto que hay excepciones, que como siempre sirven para confirmar la regla y sin dudas la más significante es la irrupción estelar de China.

Luego del gran estallido hace ya diez años (con epicentro en Wall Street) hubo algunos hechos críticos que se expandieron de manera especialmente comprometedora hacia el conjunto del panorama político y económico mundial. La guerra de Siria que puso en juego la capacidad política y bélica de la principal potencia imperial de la época, enfrentó de manera indirecta a EEUU con la reemergente Rusia postsocialista y sobre el paño verde se jugó el capital de la principal zona petrolera del mundo y nudo estratégico entre Europa, Asia y África. Se puede decir que la guerra (al menos la allí localizada) terminó y que EEUU fue derrotada. Palabra fuerte, porque decirla tiene resonancias cuyas consecuencias siempre son vastas cuando se trata de la primer potencia mundial, y posiblemente audaz, porque recién comienzan a vislumbrarse las derivaciones políticas que suceden al amortiguarse lo ruidos de las bombas y las balas.

Dos alianzas claves de EEUU sufrieron las deflagraciones de una paz incipiente y precaria que sucede a una indisimulable derrota. Que como toda derrota tiene del otro lado vencedores que en orden de importancia fueron Rusia, Irán y Siria. También recogerá frutos el partícipe más sinuoso y silencioso de la confrontación bélica: China. Hablábamos de las alianzas norteamericanas que se pusieron en cuestión: la más evidente porque hubo prácticamente un cambio de bando es la que EEUU tenía con Turquía quien debió romper esta vieja y aparentemente inconmovible sociedad cuando vio que el paraguas norteamericano ya no garantizaba la continuidad de su vieja aspiración a reconstruir el antiguo espacio del imperio otomano.

Pero es imposible continuar estas apreciaciones sin hacer referencia a que estamos pisando la fecha que puede ser el punto de viraje al que en lo sucesivo se referirán los analistas económicos y políticos. El jueves 18 de Enero es el día que la República Popular China le ha puesto a la finalización de sus transacciones en base dólar para colocar al yuan con respaldo oro, como moneda internacional. Sus compras de petróleo serán desde ese momento en yuanes y garantizada su conversión en oro en la plaza de Shangái. El acuerdo previo con Rusia, de 20 años de duración para dichas transacciones, es el marco de esta decisión. Y si de Siria y Medio Oriente venimos hablando es imposible dejar de imaginar las consecuencias que sobre Arabia Saudita, fortísimo proveedor de petróleo de China, tendrá esta decisión. Para Arabia Saudita, conmocionada en medio de su brutal agresión hacia el Yemen, conmovida culturalmente por su reciente intento de modernización religiosa (algunos lo llaman "deswahabización") en marcha hacia un islamismo moderado, y en una lucha interna que se torna feroz, el dilema económico en que China la coloca es vital y hace impensable ignorar que algo fuerte se está moviendo en la región.

No resulta entonces casual que el Presidente francés haya desembarcado hace pocos días atrás en Pekín dispuesto a firmar acuerdos que no marginen a su país de los beneficios que las inversiones chinas realizarán con lo que llaman la Reconstrucción de la Ruta de la Seda. Imposible en esos encuentros con Xin Ping eludir las conversaciones sobre las intenciones chinas, con el respaldo de su principal socio estratégico, Rusia, de dar por finalizado el plano hegemónico del FMI y el Banco Mundial en el sistema financiero internacional para dar lugar al reconocimiento de una nueva correlación de fuerzas internacionales. El papel del dólar y del yuan pasan a ser el centro neurálgico de un debate que tiene como fondo un escenario de casi diez años de crisis económica sin solución y una sucesión de guerras alimentadas desde los EEUU en un vano intento de preservar la supremacía mundial del imperialismo. Es posible sintetizar la apuesta china en dos cartas: eludir verse comprometido en todos los escenarios bélicos y acelerar su formidable desarrollo económico apoyándose en todas las innovaciones tecnológicas del capitalismo, terreno de la competencia elegida junto al arma predilecta del tiempo.

Una vasta reconfiguración de los escenarios mundiales está en marcha. Los desplazamientos de aliados hacia nuevos reagrupamientos serán la nota a observar en los tiempos inmediatos. La decadencia de fuerzas políticas que fueron claves en el siglo XX es seguida por la emergencia de fuerzas nuevas que deberán hacerse cargo de reconstruir lo que ésta globalización pronorteamericana destruyó. Los chinos afirman que la globalización llegó para quedarse y quizás tengan razón. En ese caso discutiremos de qué globalización estamos hablando. Frente a ello las ideas de Trump, aunque muchos se niegan a reconocérselas, parecen enfiladas a volver a un capitalismo desde las fronteras nacionales.

Nosotros, desde Latinoamérica y desde el mundo en desarrollo, no tenemos mucho que agradecerle a este rumbo injusto que trazó esta globalización. La ruptura de las fronteras nacionales para desguarecernos frente a los capitales financieros depredadores, a la invasión tramposamente competitiva y destructora de nuestro propio desarrollo, a la reprimarización de la economía y el saqueo de nuestras riquezas a la vez del deterioro de nuestros suelos: esa es la globalización que conocemos. El despojo de los derechos adquiridos, comenzando por el trabajo y siguiendo por la salud y la educación es la hoja de ruta que nos prometen. Así no queremos la globalización.

Pero tampoco queremos ni podemos quedar excluidos de los avances tecnológicos, comunicacionales y culturales que prefiguran una nueva civilización. Pero sólo en el marco de la igualdad, una nueva justicia y una expansión de la democracia para todos y donde discutir todo será posible.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.